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Friday, November 1, 2013

CRÍTICA LITERARIA. GÉNERO: POESÍA. Por Guillermo Fernández.

 
Guillermo Fernández. (Luis Guillermo Fernández Álvarez nace el 14 de diciembre de 1962. Realiza estudios de Filosofía en la Universidad de Costa Rica. Se dedica a escribir y se desempeña como asesor editorial de varias editoriales. Ha sido representante de Costa Rica en el Festival Internacional de Poesía en Medellín, Colombia, 1998, y en el Festival Internacional de Poesía en Oaxaca, México, 1998. Es co-editor de la revista de cultura Matérika.Fuente: Wikipedia).
 
CRÍTICA LITERARIA. GÉNERO POESÍA. “Los alegres somos más” del poeta costarricense Randall Roque. Una antología de poesía amorosa.

Randall Roque es un poeta que experimenta en redes sociales y de continuo publica sus poemas. Es un comunicador incesante, editor de sus poemas, divulgador, posteador. Comprendido por unos y mal comprendido por varios, Randall Roque insiste: no le tiene miedo a las críticas que le pudieran lanzar los miembros de su propia generación que lo deben ver extraño, lejos del acento predominante.

Es importante referir que Roque, por mérito de su poesía diáfana y coloquial, es un poeta que ha sido publicado en antologías europeas. Fue incluido en las antologías italianas de “Poesia Frontiere de Ibisko editrice Risolo 2007”, y “Il Gesto della memoria 2005, Antologia «Ditët e Naimit» del XVII Festivali Ndërkombëtar i Poezisë”.

Su libro, “Los alegres somos más” (Ediciones 77, 2013), reúne algunos de sus trabajos más relevantes de su creciente producción, ya que Roque es un poeta muy productivo y parece tener cantera inagotable. En su fervor poético, exaltación amatoria y deseo de ser fluido como las emociones y turbulencias del alma, Roque nos recuerda al romántico Vladimir Mayakovsky, de versos frenéticos y deslumbrados. Su tema persistente es la mujer, y más que la mujer el deseo amoroso proyectado en la compañera, en la amante, en esa secuaz de los sueños y de las rupturas, que aguijonea al poeta sin piedad, ya para su exaltación, ya para su caos erótico.

Roque le canta a la mujer que mira en el bus, a la que se duerme a su lado, intocable como una porcelana china, a la que convive en su encierro cotidiano, con susto y dependencia devota, a la que se hace recuerdo, y puede convertirse en una imagen de la poesía, a la que tiene “las pestañas claras y cobrizas / como lágrimas de bronce al fuego”, a la que se persigue como el oxígeno, a la que se imagina en el mismo mausoleo y en una futura excavación, a todas esas mujeres que conforman el bosque femenino de la vida. Roque es un poeta que no tiene miedo ni vergüenza de clamar al amor en una época donde las confesiones amorosas no son muy populares.

La inobjetable capacidad de Roque de ser sincero puede a veces bordear extremos. En algunos casos incluso emplea formas coloquiales que muchos no se atreverían a utilizar por ser tan locales que pueden percibirse como frases de comodín. Pero al poeta no le interesa componer un poema con una sencillez que otros objetarían. Al parecer, no tiene suspicacias con el lenguaje de todos los días, el mismo que se deja sobre las servilletas o el que se evapora con el último café de la tarde.

Nosotros valoramos al Roque de los poemas que nos hacen sentir su infatigable emoción y su esperanza en el amor a toda prueba. Allí es donde su sencillez alcanza apreciable rango literario. Poemas como “Decir algo más”, “Mujer desnuda”, “Nada de eso”, “Quédate conmigo”, “Nuestra casa”, “Lo mejor de mis plegarias”, “Los alegres somos más”, “Casita de paletas”, “Apartado postal”, “Fortunas 1”, “Busco no amarte”, “Borracho”, entre otros, muestran a un poeta humanizado, paradójicamente, un poeta que se resiste a perder su humanidad, su nobleza, su contradicción. Lejos de la alienación del hombre actual, que se ha convertido en meta de artes postmodernos (véase el artista y el escritor de las cosificaciones nihilistas), Roque apela a la naturalidad: “Qué bueno es amanecer con una mujer desnuda / en el piso, la cama o el sofá, / sentir sus piernas en las mías como tibia enredadera, / sus manos hurgando los secretos, / mi boca buscando las respuestas, / sus ojos dejando las preguntas” (“Mujer desnuda”). Y esa naturalidad hace que el poeta defienda aún el gozo de ser un animal apasionado: el destino poético de este creador, según hemos visto: ¿recordar que todavía podemos creer en el lenguaje de todos los días?

Nada de eso (fragmento)

Tenías las pestañas claras y cobrizas
como lágrimas de bronce al fuego,
la piel blanca de las orquídeas y jazmines,
los ojos grandes como duraznos tiernos,
aquellos labios de amapola descarnada,
húmedos como los cedros de costa rica,
pero nada de eso me enamoró de vos…

No sería exagerado considerar que R. Randall Roque, con su verso humanizado y fogoso, es también el mayor poeta de la esperanza en el país, lo cual no deja de ser aumentar su rareza:

Quédate conmigo (fragmento)

Quédate conmigo, no te rindas, no te vayas,
aunque no despierte, bésame,
aunque tengas hambre y guardes frío,
jamás pierdas la esperanza

quédate conmigo, no te rindas, no te vayas,
aunque tu herida sea cual ninguna,
aunque no tengas más tiempo que el perdido
o te pese de nostalgias la memoria…

Nos parecía incompresible al principio cómo alguien de la edad de Roque podía escribir encarando sus sentimientos amorosos con tanto desenfado, sin preocuparse por los tecnicismos literarios, casi de espaldas a los movimientos literarios que han pasado desde el romanticismo. Pero no es raro encontrar poetas en el mundo como él, y de incuestionable calidad, que escriben al margen de las tendencias poéticas.

A nuestro criterio, poetas como Roque experimentan un cansancio generacional por la artificiosa vida tecnológica, la cosificación del ser humano y la expectación de un arte que huele a cinismo y sangría anímica. Su verso es aspiración a la excelencia vital.

Fortunas 1 (fragmento)

Tenés la gran pirámide de giza
los jardines colgantes de babilonia
tengo el camino hacia su casa
el patio donde cuelga sus orquídeas
tenés el sepulcro de mausoleo en halicarnaso
tengo la huella de sus versos entre mis labios
tenés el coloso de rodas el faro de alejandría
tengo la fuerza de sus manos la luz de su sonrisa…

Randall Roque es un poeta no domesticado por la alienación. Juega como el gato de la poesía sobre el cuerpo de la mujer, camina por el mundo buscando las mujeres de su imaginación y a veces se topa con la realidad y la elude con más canto.

Su poesía nace de una vertiente genuina de la creación literaria actual por decir lo que sigue siendo relevante: eso que es cotidiano y esperanzador y fértil.
CRÍTICA LITERARIA. GÉNERO POESÍA. “Los alegres somos más” del poeta costarricense Randall Roque. Una antología de poesía amorosa.   Randall Roque es un poeta que experimenta en redes sociales y de continuo publica sus poemas. Es un comunicador incesante, editor de sus poemas, divulgador, posteador. Comprendido por unos y mal comprendido por varios, Randall Roque insiste: no le tiene miedo a las críticas que le pudieran lanzar los miembros de su propia generación que lo deben ver extraño, lejos del acento predominante.  Es importante referir que Roque, por mérito de su poesía diáfana y coloquial, es un poeta que ha sido publicado en antologías europeas. Fue incluido en las antologías italianas de “Poesia Frontiere de Ibisko editrice Risolo 2007”, y “Il Gesto della memoria 2005, Antologia «Ditët e Naimit» del XVII Festivali Ndërkombëtar i Poezisë”.   Su libro, “Los alegres somos más” (Ediciones 77, 2013), reúne algunos de sus trabajos más relevantes de su creciente producción, ya que Roque es un poeta muy productivo y parece tener cantera inagotable. En su fervor poético, exaltación amatoria y deseo de ser fluido como las emociones y turbulencias del alma, Roque nos recuerda al romántico Vladimir Mayakovsky, de versos frenéticos y deslumbrados. Su tema persistente es la mujer, y más que la mujer el deseo amoroso proyectado en la compañera, en la amante, en esa secuaz de los sueños y de las rupturas, que aguijonea al poeta sin piedad, ya para su exaltación, ya para su caos erótico.   Roque le canta a la mujer que mira en el bus, a la que se duerme a su lado, intocable como una porcelana china, a la que convive en su encierro cotidiano, con susto y dependencia devota, a la que se hace recuerdo, y puede convertirse en una imagen de la poesía, a la que tiene “las pestañas claras y cobrizas / como lágrimas de bronce al fuego”, a la que se persigue como el oxígeno, a la que se imagina en el mismo mausoleo y en una futura excavación, a todas esas mujeres que conforman el bosque femenino de la vida. Roque es un poeta que no tiene miedo ni vergüenza de clamar al amor en una época donde las confesiones amorosas no son muy populares.  La inobjetable capacidad de Roque de ser sincero puede a veces bordear extremos. En algunos casos incluso emplea formas coloquiales que muchos no se atreverían a utilizar por ser tan locales que pueden percibirse como frases de comodín. Pero al poeta no le interesa componer un poema con una sencillez que otros objetarían. Al parecer, no tiene suspicacias con el lenguaje de todos los días, el mismo que se deja sobre las servilletas o el que se evapora con el último café de la tarde.  Nosotros valoramos al Roque de los poemas que nos hacen sentir su infatigable emoción y su esperanza en el amor a toda prueba. Allí es donde su sencillez alcanza apreciable rango literario. Poemas como “Decir algo más”, “Mujer desnuda”, “Nada de eso”, “Quédate conmigo”, “Nuestra casa”, “Lo mejor de mis plegarias”, “Los alegres somos más”, “Casita de paletas”, “Apartado postal”, “Fortunas 1”, “Busco no amarte”, “Borracho”, entre otros, muestran a un poeta humanizado, paradójicamente, un poeta que se resiste a perder su humanidad, su nobleza, su contradicción. Lejos de la alienación del hombre actual, que se ha convertido en meta de artes postmodernos (véase el artista y el escritor de las cosificaciones nihilistas), Roque apela a la naturalidad: “Qué bueno es amanecer con una mujer desnuda / en el piso, la cama o el sofá, / sentir sus piernas en las mías como tibia enredadera, / sus manos hurgando los secretos, / mi boca buscando las respuestas, / sus ojos dejando las preguntas” (“Mujer desnuda”). Y esa naturalidad hace que el poeta defienda aún el gozo de ser un animal apasionado: el destino poético de este creador, según hemos visto: ¿recordar que todavía podemos creer en el lenguaje de todos los días?   Nada de eso (fragmento)  Tenías las pestañas claras y cobrizas como lágrimas de bronce al fuego, la piel blanca de las orquídeas y jazmines, los ojos grandes como duraznos tiernos, aquellos labios de amapola descarnada, húmedos como los cedros de costa rica, pero nada de eso me enamoró de vos…  No sería exagerado considerar que R. Randall Roque, con su verso humanizado y fogoso, es también el mayor poeta de la esperanza en el país, lo cual no deja de ser aumentar su rareza:  Quédate conmigo (fragmento)  Quédate conmigo, no te rindas, no te vayas, aunque no despierte, bésame, aunque tengas hambre y guardes frío, jamás pierdas la esperanza  quédate conmigo, no te rindas, no te vayas, aunque tu herida sea cual ninguna, aunque no tengas más tiempo que el perdido o te pese de nostalgias la memoria…    Nos parecía incompresible al principio cómo alguien de la edad de Roque podía escribir encarando sus sentimientos amorosos con tanto desenfado, sin preocuparse por los tecnicismos literarios, casi de espaldas a los movimientos literarios que han pasado desde el romanticismo. Pero no es raro encontrar poetas en el mundo como él, y de incuestionable calidad, que escriben al margen de las tendencias poéticas.   A nuestro criterio, poetas como Roque experimentan un cansancio generacional por la artificiosa vida tecnológica, la cosificación del ser humano y la expectación de un arte que huele a cinismo y sangría anímica. Su verso es aspiración a la excelencia vital.   Fortunas 1 (fragmento)  Tenés la gran pirámide de giza los jardines colgantes de babilonia tengo el camino hacia su casa el patio donde cuelga sus orquídeas tenés el sepulcro de mausoleo en halicarnaso tengo la huella de sus versos entre mis labios tenés el coloso de rodas  el faro de alejandría tengo la fuerza de sus manos  la luz de su sonrisa…  Randall Roque es un poeta no domesticado por la alienación. Juega como el gato de la poesía sobre el cuerpo de la mujer, camina por el mundo buscando las mujeres de su imaginación y a veces se topa con la realidad y la elude con más canto.   Su poesía nace de una vertiente genuina de la creación literaria actual por decir lo que sigue siendo relevante: eso que es cotidiano y esperanzador y fértil.

Thursday, October 31, 2013

Foto presentación del libro de cuentos: Tu nombre será borrado del mundo.

En el orden usual: el poeta Soren Vargas, el novelista J. Méndez-Limbrick, Guillermo Fernández, poeta y narrador, Paul Benavidez Vilchez, poeta; y el editor Leonardo Villegas. Casa Cultural Amón, San José, Costa Rica.

Wednesday, October 30, 2013

Guillermo Fernández. Título: "Tu nombre será borrado del mundo". Género: cuento. Año: 2013.

 
TU NOMBRE SERÁ BORRADO DEL MUNDO.

Cuando me reunía con mi amigo Paolo Cappelli Gualandi a finales del siglo pasado y principios del presente siglo, teníamos maratónicas conversaciones acerca de la Filosofía y su campo de la Etica y la Moral. Un aspecto y una preocupación que fui trasladando a mi quehacer literario o quizá ya tenía esa preocupación, no lo sé.



Y es que, desde la primera página del libro de cuentos de Guillermo, he observado esa preocupación preponderante de no solo el escribir y hacer de estos textos un buen ejemplo de una literatura bien trabajada sino, al menos para mí, el contexto social y moral en que el autor ubica a los personajes será el escenario más importante. Tan es así, que sus personajes siempre están en conflicto entre el Bien y el Mal. Incluso: podría afirmarse que en el discurso narrativo de la obra de Guillermo Fernández existe una marcada preocupación Deontológica, entendida esta como el conjunto ordenado de deberes y obligaciones morales que tienen los profesionales de una determinada materia y pienso- que Guillermo es un verdadero profesional de la escritura, en el sentido que está consciente de su quehacer como escritor, ahora más que nunca en donde prolifera una cultura ligth, de entretención y que en muchas ocasiones los poetas y los narradores están más preocupados en las poses que en sus temáticas de sus obras.


En los 8 cuentos del libro entonces, existe una marcada preocupación por el hombre contemporáneo y una tendencia y marcada preocupación por la moral o la amoralidad de sus personajes. Algunos personajes serán, ambivalentes ante las historias que nos cuenta el autor, en otras historias los personajes serán marcadamente crueles, en otras historias los personajes evolucionaran del bien al mal. En fin es una fauna de la moralidad o de la amoralidad. Y por supuesto que no faltará como en la buena mesa: simbolismos, paradojas y moralejas.

 


CUENTOS VS RELATOS.

 
 
 

 
Si alguien me pregunta si los textos de Guillermo Fernández son cuentos o relatos, sin lugar a dudas diría que son cuentos y no relatos porque al relato carece del valor literario y ficcional como elementos preponderantes. Es cierto, y se lo comenté a Guillermo, que los cuentos son historias que podrían ser perfectamente las columnas vertebrales de 8 novelas. Son una cantera para el novelista nato como en el caso mío, que nunca he escrito un cuento. Sin embargo, esa flexibilidad y esa capacidad raras veces vista en nuestra Literatura Nacional (de que un novelista sea poeta y autor de cuentos), Guillermo, la ha sabido manejar con buen tino.
De ahí que, Tu nombre será borrado del mundo goza de una gran agilidad y ritmo, son cuentos que se disfrutan desde la primera a la última página.
De los cuentos:

Cactus.
Es el primer texto. En esta historia observamos la preocupación de Fernández por el hombre contemporáneo ahogado, asfixiado en una rutina que cada vez más mancilla su libertad. Él (Rogelio) está consciente que no es feliz en su trabajo, entonces, ¿por qué no escapa de ese estilo de vida? ¿Por qué no renuncia? El lector se tendrá que responder a esa pregunta. Quizá el simbolo que lo redime o los símbolos que lo redimen de esa abulia y ese sufrimiento perpetuo son dos: el cactus que compra en un Centro Comercial y posteriormente su encuentro con la joven en Multiplaza Escazú a quien la ayuda para que obtenga un trabajo de miscelánea en la empresa Banco Amigo. Son los símbolos que se contraponen a lo estático y lo rutinario que representa Banco Amigo. Sin embargo, la realidad y el universo en donde cohabita el personaje principal no es armónico y entonces, el desenlace del cuento es un desenlace inesperado que quizá de cierta manera reafirma el simbolismo del Cactus y lo que representa la joven miscelánea.

Los vengadores de Chapultepec.
Es otro cuento interesante en donde queda planteado hasta dónde un acto inmoral nos puede sacudir la conciencia. ¿Hasta donde los fantasmas del pasado nos pueden perseguir si no actuamos correctamente? Matías, empleado de un periódico tendrá el encuentro más increíble en las afueras del DF en busca de platillos voladores.

Cabe anotar que es uno de los cuentos más cortos (12 páginas), y el que su ambientación nos recuerda algo del paisaje de Rulfo. La atmósfera, los diálogos cortos en interminables sombras nos hacen padecer una especie de suspenso que no acabará hasta la finalización de la historia. Es un cuento de "conciencias", o de malas conciencias, en donde el aire traerá vicios y perversiones del pasado.

Cabe anotar también que las descripciones del lugar están intimamente relacionadas con su propuesta temática.

El cazador.
Es una trama en donde los personajes Nancy y su esposo Stephen se encuentran con un extraterrestre de nombre Héctor en el desierto Australiano. La pareja va de cacería sin saber que Héctor al igual que ellos es otro cazador en su planeta. En el cuento y en un interesante diálogo entre los terrícolas y el extraterrestre, el ser extraño les confiesa que él también es cazador y es a partir de allí que se inician los diálogos y las paradojas como también la moraleja al final de la historia. La diferencia entre el cazador terrícola y el cazador extraterrestre difiere fundamentalmente, el alienígena en su cacería no mata, no enjaula, es una cacería más de tipo mental que física, una cacería y enfrentamiento de intelectos. Sin embargo, el cuento al final nos dará una moraleja y una paradoja de nuestra condición de seres humanos y lo perfectos o imperfectibles que podemos ser en donde el autor ironiza al máximo el encuentro y el diálogo entre los tres personajes.

La confesión.
Es uno de los más representativos de los 8 cuentos que conforman el corpus literario de "Tu nombre será borrado del mundo". La razón es sencilla: en esta historia, se plantea como una verdad granítica, meridiana, el dilema del deber ser.

Ismael que opta después de la Segunda Guerra Mundial por el nombre de Bernardo decide instalarse en Colombia. Allí trabaja como relojero con una vida solitaria y de rutinas pero, a Ismael, lo atormenta "un pecado", una mancha que ha llevado como el peso de todos los muertos de su pueblo judío a causa del exterminio Nazi. Ismael se siente enfermo, Ismael compra un pajarillo, un pajarillo enfermo como él, que pronto suponemos pasará a cadáver de pájaro. Pero, en la historia sucede lo poco probable, el azar, lo une a encontrarse con Manuela, una joven colombiana que asiste al igual que él al parque todas las tardes. No pasa mucho tiempo y se hacen amigos.

Y conforme crece la amistad entre el viejo y la joven, en esos días de verse todos las tardes, es cuando el viejo judío le confiesa su gran pecado, esa mácula, esa enfermedad que no lo deja respirar hasta que no tenga un confidente. Es en ese momento de expiaciones y como si existiera una relación simbiótica entre las confesiones del hombre, su salud y la salud del pájaro, es cuando el Ismael recupera la paz y el pájaro su salud y la libertad.

La última escena de este cuento está lleno de simbolismos y moralejas, un cuento inteligentemente bien trazado haciendo gala Fernández entre los elementos y paralelismo y símbolos de: el deber ser- entiéndase lo moral, el pájaro, la confidente y su confesión del judío, hacen de este cuento a mí en lo personal digno de estar incluído en cualquier antología latinoamericana.

El duro trabajo de la apreciación estética.
Gubert (personaje inolvidable para mí) y Manuel González (que en otro tiempo fue crítico de cine en su país Costa Rica) por amenazas emigra a Nueva York. Ambos personajes, trabajan en una funeraria, ambos se hacen amigos por razones y circunstancias un poco extrañas y más extraño e irónico es el final del cuento. Es un cuento de una gran paradoja, lleno de ironía y de humor negro. En este cuento pienso yo, Fernández lleva la ironía al grado máximo convirtiéndola en una moraleja y paradoja a la vez.

Tu nombre será borrado del mundo.
Es el cuento que le da nombre al libro. Bahaira personaje principal de la historia, es un genetista quien trabaja con otros científicos a una compañía que ofrece servicios de armas biológicas. Acá de nuevo el autor Fernández, le plantea al lector o enfrenta al lector ante el dilema y la escogencia entre el Bien y el Mal. Y si bien es cierto el genetista Bahaira se comporta como un semidios o un dios bajado del Olimpo para castigar a los hombres con sus proyectos e inventos bélicos, Bahaira sigue siendo un simple mortal, un número o quizá menos que un número ante la Compañía Caribdis (y cuyo nombre no es gratuito: acordémonos que Caribdis es en la mitología griega un monstruo marino) que contrata sus servicios. He ahí la paradoja del cuento: al final Bahaira pasa de dios o semidios victimario a ser víctima un empleado de la compañía con algunos derechos que la compañía le podría quitar en cualquier momento si no obedece los mandatos para los que fue contratado.

Recompensas.
Es una historia de la ironía. Ahonda en los bajos fondos del ser humano. Pavarotti (personaje principal), en su condición de hombre inferior, posee una obsesión en su vida: que le cuenten la historia De la Bella Durmiente una y otra vez. El mundo de Pavarotti es un mundo irreal y cíclico, alimentado por el cuento de la Bella Durmiente. Sin embargo, ese mundo se ve perturbado cuando se comete un crimen. Y de nuevo el lector se enfrenta a un dilema: ¿quién es responsable del crimen de la niña? ¿Pavarotti? ¿Sus parientes? En esta historia, Fernández, interpela al lector a tomar partido en una situación en donde las zonas grises de víctima y victimario se traslapan, se confunden.

La vida plagiada.
De los 8 cuentos es el más ficcional y literario. Un escritor y académico universitario Joaquín Fernández es a su vez objeto y protagonista de una historia, de un cuento por el joven Antonio Olivares. La trama del texto es circular, es como la serpiente mordiéndose la cola. En ese sentido, tanto narrador-escritor como personaje-escritor son la misma persona viendo reflejadas sus imágenes ante un espjejo que son la narración principal. Existe en el cuento un juego ficcional que Fernández logra amalgamar inteligentemente con una sola frase al final de la historia.

Tu nombre será borrado del mundo, es un libro que nos lleva a la reflexión, que nos hace cuestionar nuestra condición humana. Y como dije al principio, es un libro que sacude e interpela al lector en cada página en la búsqueda del deber ser moral. Pude haber hablado de la estructura del libro, de la caracterización de sus personajes, de su estilo pero, preferí sacrificar la forma por el fondo, hablar de sus contenidos éticos y morales que a todo buen escritor como a Guillermo, le preocupan.

J.MÉNDEZ - LIMBRICK.
 

Wednesday, October 23, 2013

Duelos desiguales. Por Guillermo Fernández.*


Por Guillermo Fernández.*
“DUELOS DESIGUALES”: UN LIBRO DESIGUAL


Con el poemario “Duelos desiguales” (Euned, 2012), Paúl Benavides, un autor de cuarenta y siete años y totalmente desconocido hasta la publicación de su libro, consigue despertar no solo el mero interés, el acertado asombro, sino que introduce en el medio literario costarricense una obra que consideramos totalmente oportuna, sólida, severa lingüísticamente, afinada en una amplia cultura y decantada con un esmero que evade cualquier improvisación y oportunismo temático.
El poemario consta de tres partes: “Memorial de la ciudad y la casa”, “El ciudadano cero” y “Poetas”. Está integrado por veintiséis poemas, muchos de los cuales jamás pasarán inadvertidos al lector exigente, conocedor del modo de escribir poesía más allá de la simple pose de gueto. 
Benavides es un poeta que obliga a ser releído. Impone una lección de estilo para las nuevas generaciones que pueden haber creído que la poesía es una ocurrencia. El poeta le devuelve el valor al verbo en una etapa donde muchos tienden a rumiar, impenitentes, las mismas banalidades de los talleristas de “marca”. Estamos frente a un creador que ha encontrado que el camino hacia la verdadera poesía es estudiar a los mayores, pulir, repulir sin tregua. 
Poeta del presente, Benavides vuelve a interesarnos en los temas humanos con un estilo cuyas influencias rastreamos en autores tan disímiles como, T. S. Eliot, M.S. Merwin, Bukowski –maestro reconocido como precursor inimitable–, y de los poetas españoles como Luis Cernuda, y representantes de la generación española del cincuenta tales como J. Gil de Biedma, José Manuel Caballero, Francisco Brines, los cubanos Virgilio Piñera, J. Lezama Lima, Heberto Padilla, entre otros.  
Advertimos en este poemario, en apariencia breve, pero denso en ideas y situaciones, una poesía sin mascaradas, donde no hay juego inútil. La voz de Benavides viene de la caverna humana, en la que se han conocido los gigantes adversos y las pequeñas glorias. Su mirada se posa en la política, en los inmigrantes, en la soledad crónica del creador fracasado, en el acaecer momentáneo de un mundo que nos turba por su fragmentación, en los recuerdos fantasmagóricos, en la patria como un mal viejo y quemante, en los encuentros amorosos que solo dejan la gota ácida de la poesía, en el ciudadano cero que somos todos…
El mayor logro del poeta es conseguir una cópula con su propio idioma, aunque diga, como Darío, que es dichosa la piedra porque esta ya no siente. En este caso, Benavides puede emitir un enunciado tan sencillo al estilo de T. S. Eliot: “No recuerda el momento en que perdió su cepillo de puntas metálicas”, o tomar mano del coloquialismo confesional: “No llegué a Bukowski, me agarró tarde”, o recurrir a imágenes cuya elaboración parece más compleja: “Detrás del amor una mujer me rescató con la lluvia. / Quizá un pájaro al final del día, / el goce parecido a una tarde limpia, / una mano puesta sobre la espalda como el mar.” Para Benavides todo recurso es válido en cuanto se engarce en una representación precisa y franca de su intencionalidad poética. Benavides puede pasar del aparente coloquialismo al tono elegíaco, de la descripción sincopada a la evocación.
Nos remitimos, ineludiblemente, a poemas como “La casa paterna”, quizás uno de los mejores, donde se hace el inventario de la infancia: “El sol revienta, / y la casa paterna sale del silencio / como un barco iluminado”; al viaje del “maldito” que no pudo serlo en “No puedo morir en una madrugada cualquiera”, parodia de la singladura vertiginosa del “barco
ebrio” que han querido ser todos los poetas: “Ahora cuando apenas ladro y ya no muerdo, / perro viejo / me da miedo morir en una madrugada cualquiera…” No podemos dejar de señalar los bellos poemas “Gato sobre el tejado”, “Gringos”, “No llegué a Bukowski”, nueva parodia del maldito y remate a una generación de cuarentones que lo han querido imitar hasta la caricatura; “Circus Place”, pasarela política; “Soy el polvo”, de los que más llegan al hueso: “Me llamaron, / pero los muertos no tenemos memoria, / estamos rajados de por vida.”
“Duelos desiguales” es una aventura poética desigual. Pertenece al grupo de esos libros que aportan nuevas corrientes sanas a la literatura de un país, que abren boquetes y dejan pasar rayos de un sol vidente. Su tono es vigoroso y amargamente triunfal en ese combate anticipadamente perdido contra la vida. 

*Luis Guillermo Fernández Álvarez nace el 14 de diciembre de 1962. Realiza estudios de Filosofía en la Universidad de Costa Rica. Se dedica a escribir y se desempeña como asesor editorial de varias editoriales. Ha sido representante de Costa Rica en el Festival Internacional de Poesía en Medellín, Colombia, 1998, y en el Festival Internacional de Poesía en Oaxaca, México, 1998. Es co-editor de la revista de cultura Matérika

Tuesday, October 22, 2013

Guillermo Fernández.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO: "Tu nombre será borrado del mundo".

Mesa redonda a cargo de:

Guillermo Fernández publica un nuevo libro de cuentos llamado "Tu nombre será borrado del mundo"

Cuentos y vidas. La recopilación confirma el oficio narrativo del también poeta costarricense.

     Más
Guillermo Fernández Álvarez es un autor cada vez más presente en la literatura nacional, y su trabajo suscita merecida atención. Su reciente libro es Tu nombre será borrado del mundo (Editorial Arboleda), que reúne siete cuentos de distintos temas. Hacemos hoy públicos algunos secretos de este narrador.
–¿Cómo surgieron los temas de su libro: de un modo súbito o premeditado?
–El libro incluye siete cuentos que quedaron de una selección de relatos. Son historias un poco largas sobre los temas más diversos. No quería para nada un libro monótono, sobrecargado en un solo asunto, sino que traté de abordar el problema humano, que es lo que me interesa en la literatura, desde distintos ángulos.
–¿Qué diferencia aporta este libro frente a sus obras anteriores?
– Tu nombre será borrado del mundo es un libro muy diferente de lo que he escrito. El lector se enfrenta aquí a relatos muy realistas, como en “Cactus”, donde hay un desenlace que solo él puede resolver, un crimen planeado, o un desdoblamiento. Como excusa existe el tema de los extraterrestres (el lector reconocerá un cuento de ciencia ficción que al fin solo era un drama), o el tema del crítico de cine que decide ayudar a un necrófilo, trama entre fantasiosa y macabra.
–¿Cómo se distribuyó el tiempo de redacción: diaria, eventual...?
–Escribí este libro en varias etapas. Se puede decir que hay cuentos que he trabajado a lo largo de varios años. Muchos de ellos los creí perdidos hasta que volví sobre sus argumentos, una y otra vez, de manera que la historia adquiría un relieve más maduro y sólido. Sinceramente, es el libro en el que he invertido más tiempo y el que más he disfrutado, luego de mucha confrontación con eso que algunos llaman “voces internas”.
–¿Cómo evitó la distracción?
–Lamento decir que soy “escritor” de temporada, como las modas de verano. De pronto no puedo creer que yo sirva para escribir ni una sola línea, nada imaginativo. La vida es absorbente y miserable para escribir y pensar en posibles historias. Tengo una gran consideración por quienes escriben con sinceridad: realmente es una batalla, a veces sin ningún “impacto”.
–¿Pensó en algún lector cuando escribió este libro?
–Yo siempre escribo para un tipo de lector: el lector que busca contenidos y no solo entretenimiento.
–¿Rehízo algunas partes?
–Todos los cuentos pasaron por drásticas modificaciones. Los primeros trabajos ya no tienen ninguna relación con los actuales. Igual que con mis novelas, lo primero que escribo es un borrador. Luego destruyo y reconstruyo.
–¿Cuándo y cómo corrige?
–La corrección es un acto doloroso: es como pasarle un bisturí a una imagen narcisista, pero incluso en el desaliento hay que hacerlo. La diferencia que hay entre un escritor y un diletante es que el escritor se atreve a corregirse con implacabilidad y tesón. No digo que yo sea un escritor profesional, pero me gustaría ir por ese camino.
 La tercera    novela de Guillermo Fernández Álvarez.
La tercera novela de Guillermo Fernández Álvarez. ampliar

–En el caso de un libro de cuentos, ¿qué le cuesta más crear: ambientes, personajes, diálogos...?
–Lo más difícil de un cuento es convencer al lector de que no es un cuento, de que es un mundo verosímil. El lector sabe que es un engaño, pero juega a no saber que es una ficción: espera que el escritor le revele una realidad inexplorada. Para esto debe morder el anzuelo, pero no todos muerden la carnada.
”Hace unos años, durante la presentación de una novela en una feria del libro, un hombre se me acercó para preguntarme si el personaje del cuento “Camino de estelas” era verdadero. Le respondí que sí, y me dijo que eso era lo que pensaba. Compró la novela y se fue: solo quería saber ese dato. Es lo más mágico que me ha sucedido.
”En otra ocasión, alguien me preguntó maliciosamente si el narrador del cuento “De suicidios y fraternidades” era realmente yo y me pidió que le revelara cuál había sido mi suerte. Por alguna razón, estas situaciones me conmueven".
–¿Qué cambiaría en el libro si debiera escribirlo otra vez?
–Me cansó mucho escribirlo. No podría ni pensar en alterar sus defectos: ya sería inimaginable.
–¿Le interesan las críticas?
–No se hace crítica cuando se enaltecen los temas del libro antes que el estilo del autor; esto no lo tomo en serio. Cuando se ataca al autor por los temas que desarrolla, también. Alguien dijo una vez que no me leía porque trataba temas muy violentos. Es cierto: mis temas son muy violentos y oscuros. La realidad es horrible; algunos de mis temas también son horribles.
–Indique los títulos de sus libros (todos o algunos) con sus respectivos géneros.
–Poesía (entre otros): Danzas (EUNED, 2002). Cuento: Efecto invernadero (Editorial Costa Rica. 2001), Hagamos un ángel (EUNA, 2002). Novela : Babelia (Editorial de la UCR, 2006), Nebulosa.com (Editorial Costa Rica, 2007), Ojos de muertos (Uruk, Editores, 2012). 

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El libro puede pedirse mediante el teléfono  85292451   

o mediante el correo electrónico   sorenvargas@gmail.com

La dirección electrónica del autor es   g_fernandez62@yahoo.com
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Saturday, October 5, 2013

Noche Sonámbula: UN LABERINTO DE TIEMPOS. DRA. Margarita Rojas González.

 
 
 
Margarita Rojas G.
1
UN LABERINTO DE TIEMPOS:
NOCHE SONÁMBULA

DE JORGE MÉNDEZ LIMBRICK1


Margarita Rojas G.

En los últimos cinco años ha habido en el país una particular producción novelesca centrada

en el tema histórico. Esto es parte, según ha constatado Fernando Ainsa, de una tendencia general
 
del género en Latinoamérica. En Costa Rica, aparece en 1993 El pasado es un extraño país, de


Daniel Gallegos, que se refiere a los acontecimientos vividos en el país en 1919; un año después

aparece El despertar de Lázaro de Julieta Pinto, cuyo protagonista es tomado de la historia bíblica;

de 1995 es Ahora juega usted señor Capablanca, de Mario Zaldívar, centrada en el personaje

histórico, el ajedrecista cubano Capablanca, en La Habana de 1920. Un año después (1996) Alfonso

Chase publica El pavo real y la mariposa, sobre la conflictiva época de 1889, con personajes de la

historia nacional de fin de siglo. De 1997 son El teatro circular, de Oscar Núñez Olivas, que se

ocupa de acontecimientos recientes de un país centroamericano, aparentemente El Salvador, en

1980, y Libro brujo, de Gerardo César Hurtado, cuyos acontecimientos transcurren en Limón,

después de 1948.

A la época de la conquista y la colonia se dedican cuatro novelas: después de la publicación

en 1984 José León Sánchez de Technotitlán. La última batalla de los aztecas, que se concentra en

el momento de la conquista y la caída de la ciudad azteca en 1519, en el último quinquenio

aparecieron: de Tatiana Lobo Asalto al paraíso, centrada en Costa Rica en 1770; Los inmortales,

de Jorge Monge, publicada en Colombia; y ahora Noche sonámbula, de Jorge Méndez Limbrick.

Esta última novela se mueve dentro de amplias coordenadas espaciales --México y España--

y temporales --desde antes de la época de la conquista y la muerte de Carlos V hasta el presente.

Ese movimiento a través de las épocas es el resultado de un complejo juego narrativo, que altera la

linealidad cronológica y conduce a otros interesantes efectos. Tratemos de adentrarnos en el

laberinto que nos propone la novela y veamos si logramos encontrar el hilo conductor.

El laberinto del tiempo es oscuro, se dice al final del primer capítulo, como la celda que

aprisiona a Olid; y es que la mayoría de los acontecimientos ocurre durante la noche: la celebración

en tierras aztecas, la actuación del mimo contemporáneo y el encuentro con su amada; incluso, aun

cuando se está de día, "subsiste algo de penumbra en la habitación, como si la noche se hubiera

empozado en algunos de sus rincones".

Como su título lo revela, el tiempo elegido es la noche. Y esto, que la acerca a muchos

relatos de sus contemporáneos, por un lado hace pensar en viajes como el descenso al Hades; por

1. Texto leído en la presentación de la novela en el Centro Cultural de México, el martes 17 de noviembre de

1998. Jorge Méndez Limbrick, Noche sonámbula (San José, EUNED, 1997).



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otro lado, se puede asociar a una suerte de mística degradada: ya no refiere a un primer momento

del cual saldrá el héroe en su viaje hacia las alturas, pues el encuentro erótico se interrumpe por las

reflexiones finales del bufón después de la fiesta del nacimiento del primogénito real.

Por su relación con el color negro, la noche podría entenderse también como la negación de

todos los tiempos. En la noche se clausura nuestra conciencia, nos trasladamos al reino onírico y en

este, la racionalidad que gobierna la temporalidad cronológica cede paso a otro tipo de

pensamiento, más relacionado con la magia y la fantasía. Por último, la noche nos cubre con un

manto oscuro, como en el sepulcro; tratemos de examinar entonces algunas de estas asociaciones.

Múltiples como las épocas durante las que transcurren los acontecimientos de la novela,

son los personajes que los atraviesan. Y ese deambular es lento, como lenta debe de ser la reflexión

humana en el momento final de la agonía. Porque, si bien la ubicación histórica es precisa y sus

personajes podrían decirse "sacados" del gran libro de la historia universal, el libre recorrido por el

tiempo provoca su anulación o hace que se conjuguen en un único tiempo, un tiempo cero, es decir,

un tiempo que conjuga todos los tiempos anteriores y posteriores.

Es por esto quizá que adquiere tanta importancia el momento de la muerte: entonces el

individuo se encara no sólo con su vida sino con todos esos otros individuos que fue él mismo. La

novela se detiene especialmente al momento de la enfermedad, la agonía y la muerte de Carlos V,

Cortés y Olid. Con ellos hemos de repasar con crueldad los detalles repugnantes de las llagas que

los carcomen, la supuración de sus heridas, la hediondez de sus celdas. Es como si presenciáramos

no tanto al individuo frente a su fin sino más bien la muerte como disolución literal de la materia,

del cuerpo. Ahora bien, si la materia se deshace, el hombre seguirá hablando dentro de su tumba y

el bufón llegará a nuestro tiempo.

Porque la novela se propone como una exploración a través de la mente de un individuo en

sus últimos días, no un individuo cualquiera sino uno especial, el emperador del imperio más

grande de su época. Un individuo contradictorio en sus actuaciones: este es el aspecto que toma

Noche sonámbula y para ello, se crean los distintos personajes que en realidad son las máscaras que

esconden una identidad conflictiva de un único sujeto. En otras palabras, los personajes son los

encargados de portar las múltiples máscaras del emperador: el guerrero o conquistador, el guía o

piloto, el científico, el religioso. Todos ellos son fragmentos de una individualidad, el interlocutor

único al cual se dirige el narrador, así como las diversas épocas aludidas finalmente se reúnen en

una sola.

El juego entre la unidad y la diversidad altera entonces al personaje y el tiempo. Ahora

bien, ¿cómo multiplicar lo que pareciera ser, desenvolverse o actuar en una sola línea, es decir, la

sucesión temporal? Un primer modo de quebrar la línea temporal consiste en alternar el relato de

los acontecimientos. Si la novela inicia narrando el retorno a España de Cortés, luego se devolverá

a narrar acontecimientos que sucedieron antes de ese regreso, por ejemplo, la conquista de la ciudad

azteca, el conflicto en Cuba con el gobernador Velázquez, el apresamiento de Olid, la quema de las

naves de la flota a la llegada a México.

Además, en la novela estos hechos se mezclan con otras historias, sobre todo la de Carlos V

y la de su bufón Enriquín. Y al unirse todas estas historias, sus protagonistas también llegan en

ocasiones a confundirse unos con otros, en un juego de identidades, de desdoblamiento o confusión

deliberada de unos personajes en otros. Así, el agonizante Carlos V se podría confundir en
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ocasiones con el enfermo Hernán Cortés, el condenado Cristóbal de Olid o el bufón Enriquín. Este

último, en el juego de confusión y duplicación entre los personajes, remite además al motivo

universal del "bufón sabio": como apunta Elizabeth Frenzel, este personaje es a la vez amado y

temido pues, en su función de correctivo de la realeza, permanece al margen de la sociedad aunque

viva "de una sabiduría superior y en su simpleza conoce lo que no ve el entendimiento de los

inteligentes"2.



También a media novela, el capítulo titulado «Summa theologica», se dedica a las

reflexiones del jerónimo Anselmo, supuesto escritor del texto que estamos leyendo. Así, este se

convierte en una especie de diario, los escritos de un testigo de los acontecimientos. El tiempo, en

consecuencia, vuelve a girar una vez más al provocarse de este modo un intento de simultaneidad

temporal entre el momento de la escritura y los acontecimientos narrados.

La alteración de la cronología, la confusión de los personajes, la aparición de un personaje

que simula ser el autor del texto, son todas formas en que la narración intenta borrar los límites que

separan las distintas épocas. Pero, sobre todo, la ruptura temporal se logra gracias al modo

narrativo particular de esta novela. Todos los personajes se unen en la sección denominada

«Intermezzo», el noveno capítulo que indica la mitad de la novela. Aquí el emperador, el

conquistador y el traidor se vuelven uno solo y esto se logra porque cada uno de ellos es

interlocutor de un único narrador, que se dirige a ellos indistintamente, cada uno en realidad forma

parte de una totalidad, del "otro" del diálogo. A pesar de que los personajes remiten a individuos

identificables históricamente --Carlos V, Hernán Cortés, Enriquín, bufón de la corte, Cristóbal de

Olid--, hay un narrador que, al dirigirse explícitamente a ellos, los constituye en interlocutores

dentro de una situación de diálogo. Ellos son los actores de los acontecimientos vividos y los

interlocutores de la conversación con ese hablante anónimo. Las acciones aparecen referidas

indirectamente, por intermedio del simulacro narrativo de una conciencia que se dirige a otra, en el

recuerdo a veces, en la simultaneidad de narración y acción en otras.

El efecto final es la sensación de encontrarse en una especie de laberinto de tiempos, en el

que todas las épocas se hacen una sola. Precisamente la novela inicia diciendo: "Más allá del

Tiempo y del Espacio, en sus propios límites (...) lentamente, llegas", y concluye: "Ahora que han

pasado unos minutos (...) ordenas tu cabeza y llegas a la conclusión de que los extremos del Tiempo

en algún punto se unen, son lo mismo...".

Veamos ahora que, mediante un monólogo, la novela propone una suerte de trascendencia

del individuo sobre la muerte y, por lo tanto, sobre los siglos: el hombre habla --nos habla-- desde

dentro de su catafalco de varias capas de metal, plomo y cristal. Estando allí, inicia su

peregrinación por el laberinto hasta salir al paisaje de la mitología griega, es decir, a la Literatura.

Este es el final o uno de los finales de la historia: el viajero atravesó los tiempos en dirección

contraria y así también concluye el ciclo que había iniciado con la llegada a España que abre el

texto.

La idea de la unión de los tiempos se reitera varias veces explícitamente. Aun así, esto

representa, en primer lugar, un desafío para el lector, quien debe trabajar más no sólo para descifrar

2. Elizabeth Frenzel, Diccionario de motivos de la literatura universal (1976, Madrid: Gredos, 1980) p.



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la historia misma, es decir, saber quién habla o a quién se le está hablando sino también para

entender esta síntesis, de tiempos e individuos.

Este aspecto de Noche sonámbula la acerca al conjunto de la narrativa contemporánea

costarricense. Hemos visto, en la obra de Carlos Cortés y Rodrigo Soto, por ejemplo, una

preocupación común en la incomunicación. Como hemos dicho en otros momentos, la situación

particular en que aparecen los personajes de esta narrativa se vuelve un síntoma de la crisis de la

comunicación en general. La misma narración literaria se vuelve más difícil, hermética,

generalmente porque el texto le dificulta expresamente al lector la comprensión de lo leído.

La literatura, entonces, para algunos de estos autores ya no es un medio para comunicar

experiencias o conocimientos previos, deja de ser un instrumento. Con ello, tal vez, se muestra una

conciencia adquirida sobre la escritura como un juego: jugar con los textos, literarios e históricos,

desafiar al lector, alterar los géneros literarios.

Al volverse más compleja la comprensión de lo leído, surge la sospecha de un gesto de

desafío, de provocación y hasta de burla del lector. Es una posibilidad que lanzan estos textos

difíciles al público mayoritario de estas últimas décadas, acostumbrado, por el contrario, a la lectura

fácil, sin mayores complicaciones narrativas ni necesidades eruditas. Un reto que, de todas maneras,

es desde ya una valiente contribución al conjunto de la narrativa costarricense contemporánea.