Por cualquier camino que se llegue a la obra de Ramón López Velarde, existe un concierto de simpatías incontestable. Su obra es el punto de partida de la poesía moderna mexicana. Esta edición coteja nuevamente los textos y las fechas de primera publicación de su obra poética y hace un análisis de las correcciones que hacía el poeta. También incluye un poema inacabado e inédito, una selección amplia de los principales estudios publicados sobre la vida y la obra del autor y, finalmente, una buena parte de su prosa literaria. Esta colección pone al alcance de investigadores, profesores, estudiantes y lector en general, una edición de referencia textual crítica e informativa de las obras más importantes de la literatura de América Latina y del Caribe del siglo XX. Por otra parte, reúne en un marco metodológico coherente las diferentes escuelas críticas surgidas en los últimos treinta años del siglo XX.
SELECCIÓN POÉTICA *** RAMÓN LÓPEZ VELARDE Fuente:
http://www.librodot.com Ramón López Velarde MIENTRAS MUERE LA TARDE... Noble señora de provincia: unidos En el viejo balcón que ve al poniente, Hablamos tristemente, largamente, De dichas muertas y de tiempos idos. De los rústicos tiestos florecidos Desprendo rosas para ornar tu frente, Y hay en los fresnos del jardín de enfrente Un escándalo de aves en los nidos. El crepúsculo cae soñoliento, Y si con tus desdenes amortiguas La llama de mi amor, yo me contento Con el hondo mirar de tus arcanos Ojo, mientras admiro las antiguas Joyas de las abuelas en tus manos. Ingenuas provincianas: cuando mi vida se halle Desahuciada por todos, iré por los caminos Por donde vais cantando los más sonoros trinos Y en fraternal confianza ceñiré vuestro talle. A la hora del Ángelus, cuando vais por la calle, Enredados al busto los chales blanquecinos, Decora vuestros rostros --¡Oh rostros peregrinos!-- La luz de los mejores crepúsculos del valle. De pecho en los balcones de vetusta madera, Platicáis en las tardes tibias de primavera Que Rosa tiene novio, que Virginia se casa; Y oyendo los poetas vuestros discursos sanos Para siempre se curan de males ciudadanos, Y en la aldea la vida buenamente se pasa.
NO ME CONDENES Yo tuve, en tierra adentro, una novia muy pobre: Ojos inusitados de sulfato de cobre. Llamábase María; vivía en un suburbio, Y no hubo entre nosotros ni sombra de disturbio. Acabamos de golpe: su domicilio estaba Contiguo a la estación de los ferrocarriles, Y ¿qué noviazgo puede ser duradero Entre campanadas centrífugas y silbatos febriles? El reloj de su sala desgajaba las ocho; Era diciembre, y yo departía con ella Bajo la limpidez glacial de cada estrella. El gendarme, remiso a mi intriga inocente, Hubo de ser, al fin, forzoso confidente. María se mostraba incrédula y tristona: Yo no tenía traza de una buena persona. ¿Olvidarás acaso, corazón forastero, el acierto nativo de aquella señorita que oía y desoía tu pregón embustero? Su desconfiar ingénito era ratificado Por los perros noctívagos, en cuya algarabía Reforzábase el duro presagio de María. ¡Perdón, María! Novia triste, no me condenes; cuando oscile el quinqué y se abatan las ocho, cuando el sillón te mezca, cuando ululen los trenes, cuando trabes los dedos por detrás de tu nuca, no me juzgues más pérfido que uno de los silbatos que turban tu faena y tus recatos
RUMBO AL OLVIDO ¡Oh pobres almas nuestras que perdieron el nido y que van arrastradas en la falsa corriente del olvido! Y pensar que extraviamos la senda milagrosa en que se hubiera abierto nuestra ilusión, como perenne rosa. Pudieron deslizarse, sin sentir, nuestras vidas con el compás romántico que hay en las músicas desfallecidas. Y pensar que pudimos enlazar nuestras manos y apurar en un beso la comunión de fértiles veranos. Y pensar que pudimos, al acercarse el fin de la jornada, alumbrar la vejez en una dulce conjunción de existencias, contemplando, en la noche ilusionada, el cintilar perenne del Zodíaco sobre la sombra de nuestras conciencias... Mas en vano deliro y te recuerdo, oh virgen esperanza, oh ilusión que te quedas en no sé qué lejanas arboledas y en no sé qué remota venturanza. Sigamos sumergiéndonos... Mas, antes que la sorda corriente nos precipite a lo desconocido, hagamos un esfuerzo de agonía para salir a flote y ver, la última vez, nuestras cabezas sobre las aguas turbias del olvido. EL ADIOS Fuensanta, dulce amiga, Blanca y leve mujer, Dueña ideal de mi primer suspiro Y mis copiosas lágrimas de ayer; Enlutada que un día de entusiasmo Soñé condecorar, Prendiendo, en la alborada de las nupcias, En el negro mobiliario de tu pecho Una fecunda rama de azahar. Dime ¿es verdad que ha muerto mi quimera, El idólatra de tu palidez No volverá a soñar con el milagro De la diáfana rosa de tu tez? (Así interrogo en la profunda noche mientras las nubes van cual pesadillas lóbregas, y gimen, a distancia, unos huérfanos sin pan.) De las cercanas torres bajo el fúnebre son de un toque de difuntos, y Fuensanta clama en un gesto de desolación: "¿No escuchas las esquilas agoreras? ¡Tocan a muerto por nuestra ilusión! Me duele ser el cruel y quitar de tus labios la última gota de la vieja miel. "Mas el cadáver del amor con alas con que en horas de infancia me quitaste, yo lo he de estrechar contra mi pecho fiel, y en una urna presidirá los lutos de mi hogar." Hemos callado porque nuestras almas Están bien enclavadas en su cruz. Me despido... Ella guía, Llevando, en un trasunto de Evangelio, En las frágiles manos una luz. Pero apenas llegados al umbral, Suspiro de alma en pena O soplo del Espíritu del mal, Un golpe de aire marea la bujía... Aúlla un perro en la calma sepulcral... Fue así como Fuensanta y el idólatra Nos dijimos adiós en las tinieblas De la noche fatal. Y PENSAR QUE PUDIMOS... Y pensar que extraviamos La senda milagrosa En que se hubiera abierto Nuestra ilusión, como una perenne rosa... Y pensar que pudimos Enlazar nuestras manos Y apurar en un beso La comunión de fértiles veranos... Y pensar que pudimos En una onda secreta De embriaguez, deslizarnos, Valsando un vals sin fin, por el planeta... Y pensar que pudimos, Al rendir la jornada, Desde la sosegada Sombra de tu portal y en una suave Conjunción de existencias, Ver las cintilaciones del zodíaco Sobre la sombra de nuestras conciencias... TU PALABRA MAS FUTIL... Magdalena, conozco que te amo en que la más trivial de tus acciones es pasto para mí, como la miga es la felicidad de los gorriones. Tu palabra más fútil es combustible de mi fantasía, y pasa por mi espíritu feudal como un rayo de sol por una umbría. Una mañana (en que la misma prosa del vivir se tornaba melodiosa) te daban un periódico en el tren y rehusaste, diciendo con voz cálida: "¿Para qué me das esto?" Y estas cinco breves palabras de tu boca pálida fueron como un joyel que todo el día en mi capilla estuvo manifiesto: y en la noche, sonaba tu pregunta: "¿Para que me das esto?"Y la tarde fugaz que en el teatro repasaban tus dedos, Magdalena, la dorada melena de un chiquillo... Y el prócer ademán con que diste limosna a aquel anciano... Y tus dientes que van en sonrisa ondulante, cual resúmenes del sol, encandilando la insegura pupila de los viejos y los párvulos... Tus dientes, en que están la travesura y el relámpago de un pueril espejo que aprisiona del sol una saeta y clava el rayo férvido en los ojos del infante embobado que en su cuna vegeta... También yo, Magdalena, me deslumbro en tu sonrisa férvida; y mis horas van a tu zaga, hambrientas y canoras, como va tras el ama, por la holgura de un patio regional, el cortesano séquito de palomas que codicia la gota de agua azul y el rubio grano. ME ESTÁS VEDADA TÚ ¿Imaginas acaso la amargura que hay en no convivir los episodios de tu vida pura? Me está vedado conseguir que el viento y la llovizna sean comedidos con tu pelo castaño. Me está vedado oír en los latidos de tu paciente corazón (sagrario de dolor y clemencia) la fórmula escondida de mi propia existencia. Me está vedado, cuando te fatigas y se fatiga hasta tu mismo traje, tomarte en brazos, como quien levanta a su propia ilusión incorruptible hecha fantasma que renuncia al viaje. Despertarás una mañana gris y verás, en la luna de tu armario, desdibujarse un puño esquelético, y ante el funerario aviso, gritarás las cinco letras de mi nombre, con su voz pávida y floja ¡y yo me hallaré ausente de tu final congoja! ¿Imaginas acaso mi amargura impotente? Me estás vedada tú... Soy un fracaso de confesor y médico que siente perder a la mejor de sus enfermas y a su más efusiva penitente. HERMANA, HAZME LLORAR... Fuensanta: dame todas las lágrimas del mar. Mis ojos están secos y yo sufro unas inmensas ganas de llorar. Yo no sé si estoy triste por el alma de mis fieles difuntos o porque nuestros mustios corazones nunca estarán sobre la tierra juntos. Hazme llorar, hermana, y la piedad cristiana de tu manto inconsútil enjúgueme los llantos con que llore el tiempo amargo de mi vida inútil. Fuensanta: ¿tú conoces el mar? Dicen que es menos grande y menos hondo que el pesar. Yo no sé ni por qué quiero llorar: será tal vez por el pesar que escondo, tal vez por mi infinita sed de amar. Hermana: dame todas las lágrimas del mar... Para tus dedos ágiles y finos Coses en dulce paz, y son divinos tus mirares y plácido tu gesto, cuando escuchas la rima que he compuesto para tus dedos ágiles y finos. La candidez sin mancha de los linos nieva y decora tu regazo honesto, y en grato ir y venir tocan el cesto las yemas de tus dedos marfilinos. Mirándote coser, tan envidiosa de tu aguja está el alma, que quisiera tener, en la existencia fastidiosa, la suerte de la aguja afortunada, por quedar un momento prisionera entre los dedos de la bien amada. LA MANCHA DE PÚRPURA Me impongo la costosa penitencia de no mirarte en días y días, porque mis ojos, cuando por fin te miren, se aneguen en tu esencia como si naufragasen en un golfo de púrpura, de melodía y de vehemencia. Pasa el lunes, y el martes, y el miércoles... Yo sufro tu eclipse, ¡oh criatura solar!, mas en mi duelo el afán de mirar se dilata como una profecía; se descorre cual velo paulatino; se acendra como miel; se aquilata como la entraña de las piedras finas; y se aguza como el llavín de la celda de amor de un monasterio en ruinas. Tú no sabes la dicha refinada que hay en huirte, que hay en el furtivo gozo de adorarte furtivamente, de cortejarte más allá de la sombra, de bajarse el embozo una vez por semana, y exponer las pupilas, en un minuto fraudulento, a la mancha de púrpura de tu deslumbramiento. En el bosque de amor, soy cazador furtivo; te acecho entre dormidos y tupidos follajes, como se acecha un ave fúlgida; y de esos viajes por la espesura, traigo a mi aislamiento el más fúlgido de los plumajes: el plumaje de púrpura de tu deslumbramiento . MI CORAZÓN SE AMERITA... A Rafael López Mi corazón, leal, se amerita en la sombra. Yo lo sacaría al día, como lengua de fuego que se saca de un ínfimo purgatorio a la luz; y al oírlo batir su cárcel, yo me anego y me hundo en la ternura remordida de un padre que siente, entre sus brazos, latir un hijo ciego. Mi corazón, leal, se amerita en la sombra. Placer, amor, dolor... todo le es ultraje y estimula su cruel carrera logarítmica, sus ávidas mareas y su eterno oleaje. Mi corazón, leal, se amerita en la sombra. Es la mitra y la válvula... Yo me lo arrancaría para llevarlo en triunfo a conocer el día, la estola de violetas en los hombros del alba, el cíngulo morado de los atardeceres, los astros, y el perímetro jovial de las mujeres. Mi corazón, leal, se amerita en la sombra... desde una cumbre enhiesta yo lo he de lanzar como sangriento disco a la hoguera solar. Así extirparé el cáncer de mi fatiga dura, seré impasible por el este y el oeste, asistiré con una sonrisa depravada a las ineptitudes de la inepta cultura, y habrá en mi corazón la llama que le preste el incendio sinfónico de la esfera celeste. TIERRA MOJADA... Tierra mojada de las tardes líquidas en que la lluvia cuchichea y en que se reblandecen las señoritas, bajo el redoble del agua en la azotea... Tierra mojada de las tardes olfativas en que un afán misántropo remonta las lascivas soledades del éter, y en ellas se desposa con la ulterior paloma de Noé; mientras se obstina el tableteo del rayo, por la nube cenagosa... Tarde mojada, de hálitos labriegos, en la cual reconozco estar hecho de barro, porque en sus llantos veraniegos, bajo el auspicio de la media luz, el alma se licua sobre los clavos de su cruz... Tardes en que el teléfono pregunta por consabidas náyades arteras, que salen del baño al amor a volcar en el lecho las fatuas cabelleras y a balbucir, con alevosía y con ventaja, húmedos y anhelantes monosílabos, según que la llovizna acosa las vidrieras... Tardes como una alcoba submarina con su lecho y su tina; tardes en que envejece una doncella ante el brasero exhausto de su casa, esperando a un galán que le lleve una brasa; tardes en que descienden los ángeles, a arar surcos derechos en edificantes barbechos; tardes de rogativa y de cirio pascual; tardes en que el chubasco me induce a enardecer a cada una de las doncellas frígidas con la brasa oportuna; tardes en que, oxidada la voluntad, me siento acólito del alcanfor, un poco pez espada y un poco San Isidro Labrador... EL RETORNO MALÉFICO A D. Ignacio Gastélum Mejor será no regresar al pueblo, al edén subvertido que se calla en la mutilación de la metralla. Hasta los fresnos mancos, los dignatarios de cúpula oronda, han de rodar las quejas de la torre acribillada en los vientos de fronda. Y la fusilería grabó en la cal de todas las paredes de la aldea espectral, negros y aciagos mapas, porque en ellos leyese el hijo pródigo al volver a su umbral en un anochecer de maleficio, a la luz de petróleo de una mecha su esperanza deshecha. Cuando la tosca llave enmohecida tuerza la chirriante cerradura, en la añeja clausura del zaguán, los dos púdicos medallones de yeso, entornando los párpados narcóticos, se mirarán y se dirán: "¿Qué es eso?". Y yo entraré con pies advenedizos hasta el patio agorero en que hay un brocal ensimismado, con un cubo de cuero goteando su gota categórica como un estribillo plañidero. Si el sol inexorable, alegre y tónico, hace hervir a las fuentes catecúmenas en que bañábase mi sueño crónico; si se afana la hormiga; si en los techos resuena y se fatiga de los bucles de tórtola el reclamo que entre las telarañas zumba y zumba; mi sed de amar será como una argolla; empotrada en la losa de una tumba. Las golondrinas nuevas, renovando con sus noveles picos alfareros los nidos tempraneros; bajo el ópalo insigne de los atardeceres monacales, el lloro de recientes recentales por la ubérrima ubre prohibida de la vaca, rumiante y faraónica, que al párvulo intimida; campanario de timbre novedoso; remozados altares; el amor amoroso de las parejas pares; noviazgos de muchachas frescas y humildes, como humildes coles, y que la mano dan por el postigo a la luz de dramáticos faroles; alguna señorita que canta en algún piano alguna vieja aria; el gendarme que pita... ...Y una íntima tristeza reaccionaria.
Antonio Cipriano José María y Francisco de Santa Ana Machado Ruiz, conocido como Antonio Machado (`Sevilla, España, 26 de julio de 1875 - †Collioure, Francia, 22 de febrero de 1939). Poeta español, perteneciente al Modernismo, luego evolucionará hacia la generación del 98. Poeta y prosista español, perteneciente al movimiento literario conocido como generación del 98. Probablemente sea el poeta de su época que más se lee todavía. Nació en Sevilla y vivió luego en Madrid, donde estudió. En 1893 publicó sus primeros escritos en prosa, mientras que sus primeros poemas aparecieron en 1901. Viajó a París en 1899, ciudad que volvió a visitar en 1902, año en el que conoció a Rubén Darío, del que será gran amigo durante toda su vida. En Madrid, por esas mismas fechas conoció a Unamuno, Valle-Inclán, Juan Ramón Jiménez y otros destacados escritores con los que mantuvo una estrecha amistad. Fue catedrático de Francés, y se casó con Leonor Izquierdo, que morirá en 1912. En 1927 fue elegido miembro de la Real Academia Española de la lengua. Durante los años veinte y treinta escribió teatro en compañía de su hermano, también poeta, Manuel, estrenando varias obras entre las que destacan La Lola se va a los puertos, de 1929, y La duquesa de Benamejí, de 1931. Su primer libro es Soledades, de 1903, unos poemas de carácter modernista, en los que destaca la emoción del momento y el sentido oculto de lo que le rodea. Campos de Castilla, de 1912, supone, aparte de una indagación sobre sí mismo, una consideración poética de un paisaje castellano humanizado de -la España que bosteza- junto con la emoción del amor perdido, y constituye uno de sus libros más conocidos y populares. En 1917 se publicaron Páginas escogidas, y la primera edición de Poesías completas. De esa época queda una importante obra en prosa, de tipo filosófico, Los complementarios, publicada póstumamente, que constituye un conjunto de impresiones, reflexiones acerca de lo cotidiano y esbozos. Nuevas canciones, de 1914, continúa la línea sentenciosa y filosófica donde cada vez destaca más la crítica social, sin que desaparezca la resonancia lírica. Hubo nuevas ediciones de Poesías completas, en 1928 y 1933, con la aparición de dos apócrifos, -Juan de Mairena- y -Abel Martín-, más un tercero que se llama como el poeta, que son autores de los nuevos poemas y de comentarios en prosa. También pertenecen a esta época algunos sugerentes desarrollos poéticos del surrealismo. En 1936, publicó un libro en prosa, Juan de Mairena. Sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo, que constituye una colección de ensayos que le presentan como uno de los prosistas menos convencionales del siglo XX. La guerra le impulsó a escribir poemas de tipo circunstancial y político, como ocurre en La guerra, de 1937, que no desdicen de su producción anterior. Cuando estalló la Guerra Civil española estaba en Madrid. Posteriormente se trasladó a Valencia, y Barcelona, y en enero de 1939 se exilió al pueblo francés de Colliure, donde murió en febrero.
Huidobro, Vicente (1893-1948) Poeta chileno es uno de los grandes maestros de la poesía hispanoamericana contemporánea. Nacido en el seno de una familia de la alta burguesía, fue un joven rebelde que desafió todas las normas y luchó por la libertad poética y política. Vivió largas temporadas en Europa, sobre todo en París, donde conoció a Picasso, Juan Gris y Apollinaire, con quien colaboró en la publicación de diversas revistas de vanguardia. Participó en la guerra civil española, en el bando republicano, y fue corresponsal del ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial. Su afán de originalidad poética le llevó a fundar el movimiento creacionista, cuyo Manifiesto redactó en 1925 y que tuvo una enorme influencia en la poesía de vanguardia. El carácter innovador de su quehacer poético se plasma tanto en su obra escrita en castellano como en francés, su segunda lengua. La utilización del juego tipográfico como elemento poético, la audacia de las imágenes y la extraordinaria inventiva verbal, características propias del creacionismo, sustentan una obra subyugante compuesta, entre otros títulos, por Ecos del alma (1911), Cancionero en la noche (1913), La gruta del silencio (1913), Espejo en el agua (1916), Adán (1916), Ecuatorial (1918), Poemas árticos (1918), Altazor (1913), Ver y palpar (1941) y Últimos poemas (1948). En francés publicó Horizon carré (1917), Tour Eiffel (1918), Hallalli, poéme de guerra (1918), Saisons choisies (1921), Automne régulier (1925) y Tout a coup (1925). ALTAZOR CANTO PRIMERO. Altazor Poema Vicente Huidobro
NOTA Este poema ha sido publicado en diferentes diarios y revistas en fragmentos dispersos y sin orden. Es la primera vez que se publica en libro y completo. [9] Prefacio Nací a los treinta y tres años, el día de la muerte de Cristo; nací en el Equinoccio, bajo las hortensias y los aeroplanos del calor. Tenía yo un profundo mirar de pichón, de túnel y de automóvil sentimental. Lanzaba suspiros de acróbata. Mi padre era ciego y sus manos eran más admirables que la noche. Amo la noche, sombrero de todos los días. La noche, la noche del día, del día al día siguiente. Mi madre hablaba como la aurora y como los dirigibles que van a caer. Tenía cabellos color de bandera y ojos llenos de navíos lejanos. Una tarde, cogí mi paracaídas y dije: «Entre una estrella y dos golondrinas.» He aquí la muerte que se acerca como la tierra al globo que cae. Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcos-iris. Y ahora mi paracaídas cae de sueño en sueño por los espacios de la muerte. El primer día encontré un pájaro desconocido que me dijo: [10] «Si yo fuese dromedario no tendría sed. ¿Qué hora es?» Bebió las gotas de rocío de mis cabellos, me lanzó tres miradas y media y se alejó diciendo: «Adiós» con su pañuelo soberbio. Hacia las dos aquel día, encontré un precioso aeroplano, lleno de escamas y caracoles. Buscaba un rincón del cielo donde guarecerse de la lluvia. Allá lejos, todos los barcos anclados, en la tinta de la aurora. De pronto, comenzaron a desprenderse, uno a uno, arrastrando como pabellón girones de aurora incontestable. Junto con marcharse los últimos, la aurora desapareció tras algunas olas desmesuradamente infladas. Entonces oí hablar al Creador, sin nombre, que es un simple hueco en el vacío, hermoso como un ombligo. «Hice un gran ruido y este ruido formó el océano y las olas del océano. »Este ruido irá siempre pegado a las olas del mar y las olas del mar irán siempre pegadas a él, como los sellos en las tarjetas postales. »Después tejí un largo bramante de rayos luminosos para coser los días uno a uno; los días que tienen un oriente legítimo o reconstituido, pero indiscutible. »Después tracé la geografía de la tierra y las líneas de la mano. »Después bebí un poco de cognac (a causa de la hidrografía). »Después creé la boca y los labios de la boca, para aprisionar las sonrisas equívocas y los dientes de la boca para vigilar las groserías que nos vienen a la boca. »Creé la lengua de la boca que los hombres desviaron de su [11] rol, haciéndola aprender a hablar... a ella, ella, la bella nadadora, desviada para siempre de su rol acuático y puramente acariciador.» Mi paracaídas empezó a caer vertiginosamente. Tal es la fuerza de atracción de la muerte y del sepulcro abierto. Podéis creerlo, la tumba tiene más poder que los ojos de la amada. La tumba abierta con todos sus imanes. Y esto te lo digo a ti, a ti que cuando sonríes haces pensar en el comienzo del mundo. Mi paracaídas se enredó en una estrella apagada que seguía su órbita concienzudamente, como si ignorara la inutilidad de sus esfuerzos. Y aprovechando este reposo bien ganado, comencé a llenar con profundos pensamientos las casillas de mi tablero: «Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía. »Se debe escribir en una lengua que no sea materna. »Los cuatro puntos cardinales son tres: el Sur y el Norte. »Un poema es una cosa que será. »Un poema es una cosa que nunca es, pero que debiera ser. »Un poema es una cosa que nunca ha sido, que nunca podrá ser. »Huye del sublime externo, si no quieres morir aplastado por el viento. »Si yo no hiciera, al menos una locura por año, me volvería loco.» [12] Tomo mi paracaídas, y del borde de mi estrella en marcha, me lanzo a la atmósfera del último suspiro. Ruedo interminablemente sobre las rocas de los sueños, ruedo entre las nubes de la muerte. Encuentro a la Virgen sentada en una rosa, y me dice: «Mira mis manos: son trasparentes como las bombillas eléctricas. ¿Ves los filamentos de donde corre la sangre de mi luz intacta? »Mira mi aureola. Tiene algunas saltaduras, lo que prueba mi ancianidad. »Soy la Virgen, la Virgen sin mancha de tinta humana, la única que no lo sea a medias, y soy la capitana de las otras once mil que estaban en verdad demasiado restauradas. »Hablo una lengua que llena los corazones según la ley de las nubes comunicantes. »Digo siempre adiós, y me quedo. »Amame, hijo mío, pues adoro tu poesía y te enseñaré proezas aéreas. »Tengo tanta necesidad de ternura, besa mis cabellos, los he lavado esta mañana en las nubes del alba y ahora quiero dormirme sobre el colchón de la neblina intermitente. »Mis miradas son un alambre en el horizonte para el descanso de las golondrinas. »Amame.» Me puse de rodillas en el espacio circular y la Virgen se elevó y vino a sentarse en mi paracaídas. Me dormí y recité entonces mis más hermosos poemas. Las llamas de mi poesía secaron los cabellos de la Virgen, que me dijo gracias y se alejó, sentada sobre su rosa blanda. [13] Y heme aquí solo, como el pequeño huérfano de los naufragios anónimos. Ah, qué hermoso... qué hermoso. Veo las montañas, los ríos, las selvas, el mar, los barcos, las flores y los caracoles. Veo la noche y el día y el eje en que se juntan. Ah, ah, soy Altazor, el gran poeta, sin caballo que coma alpiste, ni caliente su garganta con claro de luna, sino con mi pequeño paracaídas como un quitasol sobre los planetas. De cada gota del sudor de mi frente hice nacer astros, que os dejo la tarea de bautizar como a botellas de vino. Lo veo todo, tengo mi cerebro forjado en lenguas de profeta. La montaña es el suspiro de Dios, ascendiendo en termómetro hinchado hasta tocar los pies de la amada. Aquél que todo lo ha visto, que conoce todos los secretos sin ser Walt Whitman, pues jamás he tenido una barba blanca como las bellas enfermeras y los arroyos helados. Aquél que oye durante la noche los martillos de los monederos falsos, que son solamente astrónomos activos. Aquél que bebe el vaso caliente de la sabiduría después del diluvio obedeciendo a las palomas y que conoce la ruta de la fatiga, la estela hirviente que dejan los barcos. Aquél que conoce los almacenes de recuerdos y de bellas estaciones olvidadas. Él, el pastor de aeroplanos, el conductor de las noches extraviadas y de los ponientes amaestrados hacia los polos únicos. Su queja es semejante a una red parpadeante de aerolitos, sin testigo. [14] El día se levanta en su corazón y él baja los párpados para hacer la noche del reposo agrícola. Lava sus manos en la mirada de Dios, y peina su cabellera como la luz y la cosecha de esas flacas espigas de la lluvia satisfecha. Los gritos se alejan como un rebaño sobre las lomas cuando las estrellas duermen después de una noche de trabajo continuo. El hermoso cazador frente al bebedero celeste para los pájaros sin corazón. Sé triste tal cual las gacelas ante el infinito y los meteoros, tal cual los desiertos sin mirajes. Hasta la llegada de una boca hinchada de besos para la vendimia del destierro. Sé triste, pues ella te espera en un rincón de este año que pasa. Está quizá al extremo de tu canción próxima y será bella como la cascada en libertad y rica como la línea ecuatorial. Sé triste, más triste que la rosa, la bella jaula de nuestras miradas y de las abejas sin experiencia. La vida es un viaje en paracaídas y no lo que tú quieres creer. Vamos cayendo, cayendo de nuestro zenit a nuestro nadir y dejamos el aire manchado de sangre para que se envenenen los que vengan mañana a respirarlo. Adentro de ti mismo, fuera de ti mismo, caerás del zenit al nadir porque ese es tu destino, tu miserable destino. Y mientras de más alto caigas, más alto será el rebote, más larga tu duración en la memoria de la piedra. [15] Hemos saltado del vientre de nuestra madre o del borde de una estrella y vamos cayendo. Ah, mi paracaídas, la única rosa perfumada de la atmósfera, la rosa de la muerte, despeñada entre los astros de la muerte. ¿Habéis oído? Ese es el ruido siniestro de los pechos cerrados. Abre la puerta de tu alma y sal a respirar al lado afuera. Puedes abrir con un suspiro la puerta que haya cerrado el huracán. Hombre, he ahí tu paracaídas maravilloso como el vértigo. Poeta, he ahí tu paracaídas, maravilloso como el imán del abismo. Mago, he ahí tu paracaídas que una palabra tuya puede convertir en un parasubidas maravilloso como el relámpago que quisiera cegar al creador. ¿Qué esperas? Mas he ahí el secreto del Tenebroso que olvidó sonreír. Y el paracaídas aguarda amarrado a la puerta como el caballo de la fuga interminable. [17] Canto I Altazor ¿por qué perdiste tu primera serenidad? ¿Qué ángel malo se paró en la puerta de tu sonrisa Con la espada en la mano? ¿Quién sembró la angustia en las llanuras de tus ojos como el adorno de un dios? ¿Por qué un día de repente sentiste el terror de ser?5 Y esa voz que te gritó vives y no te ves vivir ¿Quién hizo converger tus pensamientos al cruce de todos los vientos del dolor? Se rompió el diamante de tus sueños en un mar de estupor Estás perdido Altazor Solo en medio del universo10 Solo como una nota que florece en las alturas del vacío No hay bien no hay mal ni verdad ni orden ni belleza ¿En dónde estás Altazor? La nebulosa de la angustia pasa como un río Y me arrastra según la ley de las atracciones15 La nebulosa en olores solidificada huye su propia soledad Siento un telescopio que me apunta como un revólver [18] La cola de un cometa me azota el rostro y pasa relleno de eternidad Buscando infatigable un lago quieto en donde refrescar su tarea ineludible Altazor morirás Se secará tú voz y serás invisible20 La Tierra seguirá girando sobre su órbita precisa Temerosa de un traspiés como el equilibrista sobre el alambre que ata las miradas del pavor En vano buscas ojo enloquecido No hay puerta de salida y el viento desplaza los planetas25 Piensas que no importa caer eternamente si se logra escapar ¿No ves que vas cayendo ya? Limpia tu cabeza de prejuicio y moral Y si queriendo alzarte nada has alcanzado Déjate caer sin parar tu caída sin miedo al fondo de la sombra30 Sin miedo al enigma de ti mismo Acaso encuentres una luz sin noche Perdida en las grietas de los precipicios Cae Cae eternamente Cae al fondo del infinito35 Cae al fondo del tiempo Cae al fondo de ti mismo Cae lo más bajo que se pueda caer Cae sin vértigo A través de todos los espacios y todas las edades40[19] A través de todas las almas de todos los anhelos y todos los naufragios Cae y quema al pasar los astros y los mares Quema los ojos que te miran y los corazones que te aguardan Quema el viento con tu voz El viento que se enreda en tu voz45 Y la noche que tiene frío en su gruta de huesos Cae en infancia Cae en vejez Cae en lágrimas Cae en risas50 Cae en música sobre el universo Cae de tu cabeza a tus pies Cae de tus pies a tu cabeza Cae del mar a la fuente Cae al último abismo de silencio55 Como el barco que se hunde apagando sus luces Todo se acabó El mar antropófago golpea la puerta de las rocas despiadadas Los perros ladran a las horas que se mueren Y el cielo escucha el paso de las estrellas que se alejan.60 Estás solo Y vas a la muerte derecho como un iceberg que se desprende del polo Cae la noche buscando su corazón en el océano La mirada se agranda como los torrentes Y en tanto que las olas se dan vuelta65[20] La luna niño de luz se escapa de alta mar Mira este cielo lleno Más rico que los arroyos de las minas Cielo lleno de estrellas que esperan el bautismo Todas esas estrellas salpicaduras de un astro de piedra lanzado en las aguas eternas70 No saben lo que quieren ni si hay redes ocultas más alla Ni qué mano lleva las riendas Ni qué pecho sopla el viento sobre ellas Ni saben si no hay mano y no hay pecho. Las montañas de pesca75 Tienen la altura de mis deseos Y yo arrojo fuera de la noche mis últimas angustias Que los pájaros cantando dispersan por el mundo. Reparad el motor del alba En tanto me siento al borde de mis ojos80 Para asistir a la entrada de las imágenes Soy yo Altazor Altazor Encerrado en la jaula de su destino En vano me aferro a los barrotes de la evasión posible85 Una flor cierra el camino Y se levantan como la estatua de las llamas. La evasión imposible Más débil marcho con mis ansias Que un ejército sin luz en medio de emboscadas90[21] Abrí los ojos en el siglo En que moría el cristianismo. Retorcido en su cruz agonizante Ya va a dar el último suspiro ¿Y mañana qué pondremos en el sitio vacío?95 Pondremos un alba o un crepúsculo ¿Y hay que poner algo acaso? La corona de espinas Chorreando sus últimas estrellas se marchita Morirá el cristianismo que no ha resuelto ningún problema100 Que sólo ha enseñado plegarias muertas. Muere después de dos mil años de existencia Un cañoneo enorme pone punto final a la era cristiana El Cristo quiere morir acompañado de millones de almas Hundirse con sus templos105 Y atravesar la muerte con un cortejo inmenso. Mil aeroplanos saludan la nueva era Ellos son los oráculos y las banderas Hace seis meses solamente Dejé la ecuatorial recién cortada110 En la tumba guerrera del esclavo paciente Corona de piedad sobre la estupidez humana. Soy yo que estoy hablando en este año de 1919 Es el invierno Ya la Europa enterró todos sus muertos115 Y un millar de lágrimas hacen una sola cruz de nieve [22] Mirad esas estepas que sacuden las manos Millones de obreros han comprendido al fin Y levantan al cielo sus banderas de aurora Venid venid os esperamos porque sois la esperanza120 La única esperanza La última esperanza. Soy yo Altazor el doble de mí mismo El que se mira obrar y se ríe del otro frente a frente El que cayó de las alturas de su estrella125 Y viajó veinticinco años Colgado al paracaídas de sus propios prejuicios Soy yo Altazor el del ansia infinita Del hambre eterno y descorazonado Carne labrada por arados de angustia130 ¿Cómo podré dormir mientras haya adentro tierras desconocidas? Problemas Misterios que se cuelgan a mi pecho Estoy solo La distancia que va de cuerpo a cuerpo135 Es tan grande como la que hay de alma a alma Solo Solo Solo Estoy solo parado en la punta del año que agoniza140 El universo se rompe en olas a mis pies Los planetas giran en torno a mi cabeza Y me despeinan al pasar con el viento que desplazan [23] Sin dar una respuesta que llene los abismos Ni sentir este anhelo fabuloso que busca en la fauna del cielo145 Un ser materno donde se duerma el corazón Un lecho a la sombra del torbellino de enigmas Una mano que acaricie los latidos de la fiebre. Dios diluido en la nada y el todo Dios todo y nada150 Dios en las palabras y en los gestos Dios mental Dios aliento Dios joven Dios viejo Dios pútrido155 lejano y cerca Dios amasado a mi congoja Sigamos cultivando en el cerebro las tierras del error Sigamos cultivando las tierras veraces en el pecho Sigamos160 Siempre igual como ayer mañana y luego y después No No puede ser. Cambiemos nuestra suerte Quememos nuestra carne en los ojos del alba Bebamos la tímida lucidez de la muerte165 La lucidez polar de la muerte. Canta el caos al caos que tiene pecho de hombre Llora de eco en eco por todo el universo Rodando con sus mitos entre alucinaciones Angustia de vacío en alta fiebre170 Amarga conciencia del vano sacrificio [24] De la experiencia inútil del fracaso celeste Del ensayo perdido Y aún después que el hombre haya desaparecido Que hasta su recuerdo se queme en la hoguera del tiempo175 Quedará un gusto a dolor en la atmósfera terrestre Tantos siglos respirada por miserables pechos plañideros Quedará en el espacio la sombra siniestra De una lágrima inmensa Y una voz perdida aullando desolada180 Nada nada nada No No puede ser Consumamos el placer Agotemos la vida en la vida185 Muera la muerte infiltrada de rapsodias langurosas Infiltrada de pianos tenues y banderas cambiantes como crisálidas Las rocas de la muerte se quejan al borde del mundo El viento arrastra sus florescencias amargas Y el desconsuelo de las primaveras que no pueden nacer.190 Todas son trampas trampas del espíritu Transfusiones eléctricas de sueño y realidad Oscuras lucideces de esta larga desesperación petrificada en soledad Vivir vivir en las tinieblas195 Entre cadenas de anhelos tiránicos collares de gemidos Y un eterno viajar en los adentros de sí mismo. Con dolor de límites constantes y vergüenza de ángel estropeado [25] Burla de un dios nocturno. Rodar rodar rotas las antenas en medio del espacio200 Entre mares alados y auroras estancadas Yo estoy aquí de pie ante vosotros En nombre de una idiota ley proclamadora De la conservación de las especies Inmunda ley205 Villana ley arraigada a los sexos ingenuos. Por esa ley primera trampa de la inconciencia El hombre se desgarra Y se rompe en aullidos mortales por todos los poros de su tierra. Yo estoy aquí de pie entre vosotros210 Se me caen las ansias al vacío Se me caen los gritos a la nada Se me caen al caos las blasfemias Perro del infinito trotando entre astros muertos Perro lamiendo estrellas y recuerdos de estrella215 Perro lamiendo tumbas Quiero la eternidad como una paloma en mis manos Todo ha de alejarse en la muerte esconderse en la muerte Yo tú él nosotros vosotros ellos Ayer hoy mañana220 Pasto en las fauces del insaciable olvido Pasto para la rumia eterna del caos incansable Justicia ¿qué has hecho de mí Vicente Huidobro? [26] Se me cae el dolor de la lengua y las alas marchitas Se me caen los dedos muertos uno a uno225 ¿Qué has hecho de mi voz cargada de pájaros en el atardecer La voz que me dolía como sangre? Dadme el infinito como una flor para mis manos Seguir No. Basta ya230 Seguir cargado de mundos de países de ciudades Muchedumbres aullidos Cubierto de climas hemisferios ideas recuerdos Entre telarañas de sepulcros y planetas conscientes Seguir del dolor al dolor del enigma al enigma235 Del dolor de la piedra al dolor de la planta Porque todo es dolor Dolor de batalla y miedo de no ser Lazos de dolor atan la tierra al cielo las aguas a la tierra Y los mundos galopan en órbitas de angustia240 Pensando en la sorpresa La latente emboscada en todos los rincones del espacio. Me duelen los pies como ríos de piedra ¿Qué has hecho de mis pies? ¿Qué has hecho de esta bestia universal245 De este animal errante? Esta rata en delirio que trepa las montañas Sobre un himno boreal o alarido de tierra Sucio de tierra y llanto de tierra y sangre250 Azotado de espinas y los ojos en cruz. [27] La conciencia es amargura La inteligencia es decepción Solo en las afueras de la vida Se puede plantar una pequeña ilusión255 Ojos ávidos de lágrimas hirviendo Labios ávidos de mayores lamentos Manos enloquecidas de palpar tinieblas Buscando más tinieblas Y esta amargura que se pasea por los huesos260 Y este entierro en mi memoria Este entierro que se alarga en mi memoria Este largo entierro que atraviesa todos los días mi memoria Seguir No265 Que se rompa el andamio de los huesos Que se derrumben las vigas del cerebro Y arrastre el huracán los trozos a la nada al otro lado En donde el viento azota a Dios En donde aún resuene mi violín gutural270 Acompañando el piano póstumo del Juicio Final Eres tú tu el ángel caído La caída eterna sobre la muerte La caída sin fin de muerte en muerte Embruja el universo con tu voz275 Aférrate a tu voz embrujador del mundo Cantando como un ciego perdido en la eternidad [28] Anda en mi cerebro una gramática dolorosa y brutal La matanza continua de conceptos internos Y una última aventura de esperanzas celestes280 Un desorden de estrellas imprudentes Caídas de los sortilegios sin refugio Todo lo que se esconde y nos incita con imanes fatales Lo que se esconde en las frías regiones de lo invisible O en la ardiente tempestad de nuestro cráneo285 La eternidad se vuelve sendero de flor Para el regreso de espectros y problemas Para el mirage sediento de las nuevas hipótesis Que rompen el espejo de la magia posible Liberación, ¡Oh! si liberación de todo290 De la propia memoria que nos posee De las profundas vísceras que saben lo que saben A causa de estas heridas que nos atan al fondo Y nos quiebran los gritos de las alas La magia y el ensueño liman los barrotes295 La poesía llora en la punta del alma Y acrece la inquietud mirando nuevos muros Alzados de misterio en misterio Entre minas de mixtificación que abren sus heridas Con el ceremonial inagotable del alba conocida.300 Todo en vano Dadme la llave de los sueños cerrados Dadme la llave del naufragio [29] Dadme una certeza de raíces en horizonte quieto Un descubrimiento que no huya a cada paso305 O dadme un bello naufragio verde Un milagro que ilumine el fondo de nuestros mares íntimos Como el barco que se hunde sin apagar sus luces. Liberado de este trágico silencio entonces En mi propia tempestad310 Desafiaré al vacío Sacudiré la nada con blasfemias y gritos Hasta que caiga un rayo de castigo ansiado Trayendo a mis tinieblas el clima del paraíso ¿Por qué soy prisionero de esta trágica busca?315 ¿Qué es lo que me llama y se esconde Me sigue me grita por mi nombre Y cuando vuelvo el rostro y alargo las manos de los ojos Me echa encima una niebla tenaz como la noche de los astros ya muertos? Sufro me revuelco en la angustia320 Sufro desde que era nebulosa Y traigo desde entonces este dolor primordial en las células Este peso en las alas Esta piedra en el canto Dolor de ser isla325 Angustia subterránea Angustia cósmica Poliforme angustia anterior a mi vida Y que la sigue como una marcha militar [30] Y que irá más allá330 Hasta el otro lado de la periferia universal Consciente Inconsciente Deforme Sonora335 Sonora como el fuego El fuego que me quema el carbón interno y el alcohol de los ojos Soy una orquesta trágica Un concepto trágico Soy trágico como los versos que punzan en las sienes y no pueden salir340 Arquitectura fúnebre Matemática fatal y sin esperanza alguna Capas superpuestas de dolor misterioso Capas superpuestas de ansias mortales Subsuelos de intuiciones fabulosas345 Siglos siglos que vienen gimiendo en mis venas Siglos que se balancean en mi canto Que agonizan en mi voz Porque mi voz es solo canto y sólo puede salir en canto La cuna de mi lengua se metió en el vacío350 Anterior a los tiempos [31] Y guardará eternamente el ritmo primero El ritmo que hace nacer los mundos Soy la voz del hombre que resuena en los cielos Que reniega y maldice355 Y pide cuentas de por qué y para qué Soy todo el hombre El hombre herido por quién sabe quien Por una flecha perdida del caos Humano terreno desmesurado360 Sí desmesurado y lo proclamo sin miedo Desmesurado porque no soy burgués ni raza fatigada Soy bárbaro tal vez Desmesurado enfermo Bárbaro limpio de rutinas y caminos marcados365 No acepto vuestras sillas de seguridades cómodas Soy el ángel salvaje que cayó una mañana En vuestras plantaciones de preceptos. Poeta Anti poeta370 Culto Anti culto Animal metafísico cargado de congojas Animal espontáneo directo sangrando sus problemas Solitario como una paradoja375 Paradoja fatal Flor de contradicciones bailando un fox-trot Sobre el sepulcro de Dios [32] Sobre el bien y el mal Soy un pecho que grita y un cerebro que sangra380 Soy un temblor de tierra Los sismógrafos señalan mi paso por el mundo Crujen las ruedas de la tierra Y voy andando a caballo en mi muerte Voy pegado a mi muerte como un pájaro al cielo385 Como una fecha en el árbol que crece Como el nombre en la carta que envío Voy pegado a mi muerte Voy por la vida pegado a mi muerte Apoyado en el bastón de mi esqueleto390 El sol nace en mi ojo derecho y se pone en mi ojo izquierdo En mi infancia una infancia ardiente como un alcohol Me sentaba en los caminos de la noche A escuchar la elocuencia de las estrellas Y la oratoria del árbol395 Ahora la indiferencia nieva en la tarde de mi alma Rómpanse en espigas las estrellas Pártase la luna en mil espejos Vuelva el árbol al nido de su almendra Sólo quiero saber por qué400 Por qué Por qué Soy protesta y araño el infinito con mis garras [33] Y grito y gimo con miserables gritos oceánicos El eco de mi voz hace tronar el caos405 Soy desmesurado cósmico Las piedras las plantas las montañas Me saludan Las abejas las ratas Los leones y las águilas Los astros los crepúsculos las albas410 Los ríos y las selvas me preguntan Qué tal cómo está Ud.? Y mientras los astros y las olas tengan algo que decir Será por mi boca que hablarán a los hombres Que Dios sea Dios415 O Satán sea Dios O ambos sean miedo, nocturna ignorancia Lo mismo da Que sea la vía láctea O una procesión que asciende en pos de la verdad420 Hoy me es igual Traedme una hora que vivir Traedme un amor pescado por la oreja Y echadlo aquí a morir ante mis ojos Que yo caiga por el mundo a toda máquina425 Que yo corra por el universo a toda estrella Que me hunda o me eleve Lanzado sin piedad entre planetas y catástrofes [34] Señor Dios si tú existes es a mí a quien lo debes Matad la horrible duda430 Y la espantosa lucidez Hombre con los ojos abiertos en la noche Hasta el fin de los siglos Enigma asco de los instintos contagiosos Como las campanas de la exaltación435 Pajarero de luces muertas que andan con pies de espectro Con los pies indulgentes del arroyo Que se llevan las nubes y cambia de país En el tapiz del cielo se juega nuestra suerte Allí donde mueren las horas440 El pesado cortejo de las horas que golpean el mundo Se juega nuestra alma Y la suerte que se vuela todas las mañanas Sobre las nubes con los ojos llenos de lágrimas Sangra la herida de las últimas creencias445 Cuando el fusil desconsolado del humano refugio Descuelga los pájaros del cielo. Mírate allí animal fraterno desnudo de nombre Junto al abrevadero de tus límites propios Bajo el alba benigna450 Que zurce el tejido de las mareas Mira a lo lejos viene la cadena de hombres Saliendo de la usina de ansias iguales Mordidos por la misma eternidad [35] Por el mismo huracán de vagabundas fascinaciones455 Cada uno trae su palabra informe Y los pies atados a su estrella propia Las máquinas avanzan en la noche del diamante fatal Avanza el desierto con sus olas sin vida Pasan las montañas pasan los camellos460 Como la historia de las guerras antiguas Allá va la cadena de hombres entre fuegos ilusos Hacia el párpado tumbal Después de mi muerte un día El mundo será pequeño a las gentes465 Plantarán continentes sobre los mares Se harán islas en el cielo Habrá un gran puente de metal en torno de la tierra Como los anillos construídos en Saturno Habrá ciudades grandes como un país470 Gigantescas ciudades del porvenir En donde el hombre-hormiga será una cifra Un número que se mueve y sufre y baila (Un poco de amor a veces como un arpa que hace olvidar la vida) Jardines de tomates y repollos475 Los parques públicos plantados de árboles frutales No hay carne que comer el planeta es estrecho Y las máquinas mataron el último animal Árboles frutales en todos los caminos Lo aprovechable sólo lo aprovechable480 Ah la hermosa vida que preparan las fábricas [36] La horrible indiferencia de los astros sonrientes Refugio de la música Que huye de las manos de los últimos ciegos Angustia angustia de lo absoluto y de la perfección485 Angustia desolada que atraviesa las órbitas perdidas Contradictorios ritmos quiebran el corazón En mi cabeza cada cabello piensa otra cosa Un hastío invade el hueco que va del alba al poniente Un bostezo color mundo y carne490 Color espíritu avergonzado de irrealizables cosas Lucha entre la piel y el sentimiento de una dignidad bebida y no otorgada. Nostalgia de ser barro y piedra o Dios Vértigo de la nada cayendo de sombra en sombra Inutilidad de los esfuerzos fragilidad del sueño495 Ángel expatriado de la cordura ¿Por qué hablas Quién te pide que hables? Revienta pesimista mas revienta en silencio Cómo se reirán los hombres de aquí a mil años Hombre perro que aúllas a tu propia noche500 Delincuente de tu alma El hombre de mañana se burlará de ti Y de tus gritos petrificados goteando estalactitas ¿Quién eres tú habitante de este diminuto cadáver estelar? ¿Qué son tus náuseas de infinito y tu ambición de eternidad?505[37] Átomo desterrado de sí mismo con puertas y ventanas de luto ¿De dónde vienes a dónde vas? ¿Quién se preocupa de tu planeta? Inquietud miserable Despojo del desprecio que por ti sentiría510 Un habitante de Betelgeuse Veintinueve millones de veces más grande que tu sol Hablo porque soy protesta insulto y mueca de dolor Sólo creo en los climas de la pasión Sólo deben hablar los que tienen el corazón clarividente515 La lengua a alta frecuencia Buzos de la verdad y la mentira Cansados de pasear sus linternas en los laberintos de la nada En la cueva de alternos sentimientos El dolor es lo único eterno520 Y nadie podrá reír ante el vacío ¿Qué me importa la burla del hombre-hormiga Ni la del habitante de otros astros más grandes? Yo no sé de ellos ni ellos saben de mí Yo sé de mi vergüenza de la vida de mi asco celular525 De la mentira abyecta de todo cuanto edifican los hombres Los pedestales de aire de sus leyes e ideales Dadme dadme pronto un llano de silencio Un llano despoblado como los ojos de los muertos ¿Robinsón por qué volviste de tu isla?530 De la isla de tus obras y tus sueños privados [38] La Isla de ti mismo rica de tus actos Sin leyes ni abdicación ni compromisos Sin control de ojo intruso Ni mano extraña que rompa los encantos535 ¿Robinsón cómo es posible que volvieras de tu isla? Malhaya el que mire con ojos de muerte Malhaya el que vea el resorte que todo lo mueve Una borrasca dentro de la risa Una agonía de sol adentro de la risa540 Matad al pesimista de pupila enlutada Al que lleva un féretro en el cerebro Todo es nuevo cuando se mira con ojos nuevos Oigo una voz idiota entre algas de ilusión Boca parasitaria aún de la esperanza545 Idos lejos de aquí restos de playas moribundas Mas si buscáis descubrimientos Tierras irrealizables más allá de los cielos Vegetante obsesión de musical congoja Volvamos al silencio.550 Restos de playas fúnebres ¿A qué buscáis el faro poniente Vestido de su propia cabellera Como la reina de los circos? Volvamos al silencio555 Al silencio de las palabras que vienen del silencio [39] Al silencio de las hostias donde se mueren los profetas Con la llaga del flanco Cauterizada por algún relámpago Las palabras con fiebre y vértigo interno560 Las palabras del poeta dan un mareo celeste Dan una enfermedad de nubes Contagioso infinito de planetas errantes Epidemia de rosas en la eternidad Abrid la boca para recibir la hostia de la palabra herida565 La hostia angustiada y ardiente que me nace no se sabe dónde Que viene de más lejos que mi pecho La catarata delicada de oro en libertad Correr de río sin destino como aerolitos al azar Una columna se alza en la punta de la voz570 Y la noche se sienta en la columna Yo poblaré para mil años los sueños de los hombres Y os daré un poema lleno de corazón En el cual me despedazaré por todos lados Una lágrima caerá de unos ojos575 Como algo enviado sobre la tierra Cuando veas como una herida profetiza Y reconozcas la carne desgraciada El pájaro cegado en la catástrofe celeste [40] Encontrado en mi pecho solitario y sediento580 En tanto yo me alejo tras los barcos magnéticos Vagabundo como ellos Y más triste que un cortejo de caballos sonámbulos Hay palabras que tienen sombra de árbol Otras que tienen atmósfera de astros585 Hay vocablos que tienen fuego de rayos Y que incendian donde caen Otros que se congelan en la lengua y se rompen al salir Como esos cristales alados y fatídicos Hay palabras con imanes que atraen los tesoros del abismo590 Otras que se descargan como vagones sobre el alma Altazor desconfía de las palabras Desconfía del ardid ceremonioso Y de la poesía Trampas595 Trampas de luz y cascadas lujosas Trampas de perla y de lámpara acuática Anda como los ciegos con sus ojos de piedra Presintiendo el abismo a todo paso Mas no temas de mí que mi lenguaje es otro600 No trato de hacer feliz ni desgraciado a nadie Ni descolgar banderas de los pechos Ni dar anillos de planetas Ni hacer satélites de mármol en torno a un talismán ajeno Quiero darte una música de espíritu605[41] Música mía de esta cítara plantada en mi cuerpo Música que hace pensar en el crecimiento de los árboles Y estalla en luminarias adentro del sueño. Yo hablo en nombre de un astro por nadie conocido Hablo en una lengua mojada en mares no nacidos610 Con una voz llena de eclipses y distancias Solemne como un combate de estrellas o galeras lejanas Una voz que se desfonda en la noche de las rocas Una voz que da la vista a los ciegos atentos Los ciegos escondidos al fondo de las casas615 Como al fondo de sí mismos Los veleros que parten a distribuir mi alma por el mundo Volverán convertidos en pájaros Una hermosa mañana alta de muchos metros Alta como el árbol cuyo fruto es el sol620 Una mañana frágil y rompible A la hora en que las flores se lavan la cara Y los últimos sueños huyen por las ventanas Tanta exaltación para arrastrar los cielos a la lengua El infinito se instala en el nido del pecho625 Todo se vuelve presagio ángel entonces El cerebro se torna sistro revelador Y la hora huye despavorida por los ojos Los pájaros grabados en el zenit no cantan630 El día se suicida arrojándose al mar [42] Un barco vestido de luces se aleja tristemente Y al fondo de las olas un pez escucha el paso de los hombres Silencio la tierra va a dar a luz un árbol La muerte se ha dormido en el cuello de un cisne635 Y cada pluma tiene un distinto temblor Ahora que Dios se sienta sobre la tempestad (1) Que pedazos de cielo caen y se enredan en la selva Y que el tifón despeina las barbas del pirata Ahora sacad la muerta al viento640 Para que el viento abra sus ojos Silencio la tierra va a dar a luz un árbol Tengo cartas secretas en la caja del cráneo Tengo un carbón doliente en el fondo del pecho Y conduzco mi pecho a la boca645 Y la boca a la puerta del sueño El mundo se me entra por los ojos Se me entra por las manos se me entra por los pies Me entra por la boca y se me sale En insectos celestes o nubes de palabras por los poros.650 Silencio la tierra va a dar a luz un árbol Mis ojos en la gruta de la hipnosis Mastican el universo que me atraviesa como un túnel Un escalofrío de pájaro me sacude los hombros Escalofrío de alas y olas interiores655 Escalas de olas y alas en la sangre Se rompen las amarras de las venas [43] Y se salta afuera de la carne Se sale de las puertas de la tierra Entre palomas espantadas660 Habitante de tu destino ¿Por qué quieres salir de tu destino? ¿Por qué quieres romper los lazos de tu estrella Y viajar solitario en los espacios Y caer a través de tu cuerpo de tu zenit a tu nadir?665 No quiero ligaduras de astro ni de viento Ligaduras de luna buenas son para el mar y las mujeres Dadme mis violines de vértigo insumiso Mi libertad de música escapada No hay peligro en la noche pequeña encrucijada670 Ni enigma sobre el alma La palabra electrizada de sangre y corazón Es el gran paracaídas y el pararrayos de Dios Habitante de tu destino Pegado a tu camino como roca675 Viene la hora del sortilegio resignado Abre la mano de tu espíritu El magnético dedo En donde el anillo de la serenidad adolescente Se posará cantando como el canario pródigo680 Largos años ausente [44] Silencio Se oye el pulso del mundo como nunca pálido La tierra acaba de alumbrar un árbol [45]