Friday, January 4, 2013

JUSTO JORGE PADRÓN. "Los círculos del infierno"


Los círculos del infierno 
Justo Jorge Padrón 
Prólogo: Artur Lundkvist 
Colección: "Selecciones de Poesía Española' 
Editorial: Plaza & Janes, S.A. 
Barcelona, España, 1976 
ISBN 84-01-80943-6 
114 páginas

GESTACIÓN DE LA OBRA 
Este magistral texto lírico, del que se cumple el XXV aniversario y que coincide con
su traducción a veinticinco lenguas, comienza a gestarse en 1973 cuando su autor no contaba
los treinta años de edad. Había publicado, hasta entonces. Los oscuros fuegos^ y Mar de la
noche''. En el verano de 1974, víctima de una fuerte crisis personal, el libro se va
consolidando en su estancia nórdica en las capitales de Suecia y Noruega. La labor de
creación finaliza en 1975. Es el apogeo de la Guerra Fría entre los Estados Unidos y la exUnión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Al caos vital se suma la amenazante situación
mundial de la época y ambos aspectos conforman las condiciones adecuadas para propiciar
Los círculos del infierno. Esta situación adquiere en la obra una juventud atemporal que se
expande a lo largo del tiempo en el espacio de la palabra; y sigue siendo actual porque la
expresión poética alcanza a reflejar con precisión, y poderosas visiones, el conflicto latente
del planeta por la amenaza de su destrucción junto a la de la especia humana. De ahí la
profunda actualidad de este libro que vino a significar la consagración literaria de Justo Jorge
Padrón y a otorgarle el pleno reconocimiento internacional a su labor creativa.
El poemario comenzó a elaborarse en Las Palmas y se clausuró en Estocolmo y Oslo;
principalmente en la capital sueca. Narra el propio poeta que en sus paseos cotidianos con
Artur Lundkvist no llegó a mostrarle estos poemas hasta su conclusión definitiva, a pesar del
interés que ya estaba despertando en el gran poeta y acadéinico sueco la idea general del
libro. Fue precisamente en una cena en el hogar del matrimonio Lundkvist, una vez
concluido, cuando le entregó el manuscrito al crítico nórdico. Padrón abandona la casa de
Artur Lundkvist y María Wine antes de la medianoche. A las siete de la mañana recibe una
llamada de Lundkvist en la que comenta que no ha podido dejar de leerlo durante toda la
noche y que debido a la honda impresión que le ha causado el libro le pr e propone a su autor ser
su primer traductor y prologuista.
' Artur Lundkvist, profundo conocedor de la lengua y literatura españolas, fue uno de
los mayores p)oetas nórdicos contemporáneos, el más prestigioso crítico literario internacional
y Presidente del Comité Nobel de la Academia sueca cuya opinión sirvió de referencia
indiscutible, durante muchos años, para la concesión del Premio Nobel a autores de nuestra
lengua. Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Vicente Aleixandre, Gabriel García Márquez,
Camilo José Cela y Octavio Paz son los seis escritores que fueron galardonados durante su
gestión. El propio Lundkvist rechazó el preciado galardón por su inquebrantable integridad;
ya que opinaba que un sueco no debía recibir un premio mundial otorgado por Suecia.
En España, Enrique Badosa -poeta de la Generación del 50, director en Plaza & Janes
de las selecciones de poesía española y universal y de narrativa durante más de dos décadashabía pubhcado la antología de Padrón La nueva poesía sueca coniemporánec^. En una
escala barcelonesa del poeta canario, Badosa menciona este libro y le pregunta si ha seguido
escribiendo después del Premio Boscán; Justo Jorge Padrón cita Los círculos del infierno,
que ya estaba siendo traducido al sueco y prologado por Artur Lundkvist. Enrique Badosa,
con cierta curiosidad, solicitó ver el texto aun a sabiendas de que para publicarlo en la
colección que él coordinaba no había posibilidad a corto plazo. Pero acontece lo que
anteriormente había sucedido con el crítico y académico sueco: la contundente impresión de
su iectiira le hace publicarlo de iimiediato dejando a un lado los compromisos adquiridos para
ser así su primer editor en español.
A finales de enero de 1976 ve la luz Los círculos del infierno . En la prensa española
más representativa aparecen encendidos elogios de esta publicación. Hay un auge de nuestro
poeta no sólo en Europa, sino en América. Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato, Alvaro Mutis,
Eduardo Carranza y Mario Vargas Llosa, entre otros muchos autores, reconocen con el más
distinguido pronunciamiento la poesía de Justo Jorge Padrón.
Esta repercusión crítica comienza a gestar la nombradia del poeta en ámbitos
internacionales que ya comienza a ser invitado a los mejores festivales de E e Europa, América y
Asia, así como a las más prestigiosas universidades y centros culturales.
Justo Jorge Padrón se erige, por tanto, no sólo en uno de los más destacados
miembros de la denominada Generación del 70, sino en el poeta español de las generaciones
de la posguerra con mayor reconocimiento internacional.
Los círculos del infierno obtiene en 1977, por unanimidad, el lústrico Premio
Fastenrath de la Real Academia Española de la Lengua al mejor libro de poesía publicado
entre 1972-1977; hecho sin precedentes inmediatos, a excepción del que se otorgó el año
1928 a Federico García Lorca por Romancero Gitano. Premio Bienal de la Asociación de
Escritores suecos 1976-1977, al mejor libro de poesía extranjera traducido al sueco por Los
círculos del infierno. Fue un libro fundamental, en el conjunto de la obra padroniana, para
obtener el Premio Europa de Literatura (Yugoslavia, 1986) que entre otros distinguidos
fínalistas contó con Graham Greene, Mario Luzi, Andrei Voznezenski y Alain Bosquet; tal
vez este libro fue decisivo para que Padrón obtuviera, cuatro años más tarde, la Corona de
Oro del XXIX Festival de Struga (Macedonia, 1990), uno de los más importantes galardones
del ámbito internacional, que en lengua española sólo se había otorgado a Pablo Neruda y a
Rafael Alberti.
Ha obtenido, entre otros, los siguientes galardones internacionales: Medalla de Oro
de la Comisión Francesa de la Cultura de Bruselas (Bélgica, 1981), Premio Internacional de
la Academia Mundial de Arte y Cultura en San Francisco (Estados Unidos, 1981), Premio
Internacional de Literatura de Madras (La India, 1982), Palmas de Plata de la Academia
Internacional de Pontzen en  N ^ l e s (Italia, 1983), Medalla de Oro del Ministerio de
Educación de la República de China (1983), Premio "Zeus" a la cultura en Atenas (Grecia,
1985), Gran Premio Internacional de Literatura de Sofía (Bulgaria, 1988), Premio Orfeo
(Bulgaria, 1992), Premio Blaise Cendrars del Festival Internacional de Poesía de Suiza
(1994), Premio de la Academia Michel Madhusudan de Calcuta (La India, 1995), Premio
Internacional Nichita Stánescu (Rumania, 1996) y Premio Internacional de Trieste (Italia,
1999) por el conjunto de su obra poética.
En nuestro ámbito ha obtenido, entre otros, el Premio Boscán (1972), Medalla de
Honor Gustavo Adolfo Bécquer y Premio de la Asociación de Escritores y Artistas de España
al mejor libro del año por La visita del mar (1984), Premio del Gobierno Autonómico de
Canarias al mejor libro de Literatura del año en Canarias por Sólo muere la mano que te
escribe^ (1989), Premio "Félix Casanova de Ayala" por el libro inédito Trazos de un
paréntesis (Tenerife, 1991), Premio Provincia de Guadalajara por Manantial de las
presencias' (1993), Premio del Gobierno Autonómico de Canarias al mejor libro de
Literatura del año en Canarias por Resplandor del odio* (1994), Premio Internacional de
Poesía Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria por Rumor de la agonice (1995), Premio
Canarias de Literatura de 1997 y Premio Aula de Poesía de Barcelona por Escalofrío^"
(1998)
La revista 5/re/wei (Yugoslavia, 1988) editó un doble número monográfico (número
3-4), donde colaboran trece autores -poetas y ensayistas- internacionales, a Los círculos del
infierno; la Fundación Femando Rielo de Madrid publicó 200 textos críticos sobre la obra
poética de Justo Jorge Padrón (Sevilla, 1991), con recopilación y prólogo de Víctor
Ivanovici, que compila algunos de los más importantes trabajos sobre Los círculos del
infierno; Ivitsa Dzeparovski, director macedonio, realizó la película de vídeo-arte "Los
círculos del infierno de Justo Jorge Padrón", inspirada en el citado libro y emitida en 1990
por la televisión yugoslava y la revista Vindrosor Moield (Estocolmo, Suecia, 2000) de la
Fundación de la Academia Sueca "Artur Lundkvist" dedicó un número especial a la obra de
Padrón (número 8-9) con una introducción biográfica y ensayo de Johan Persson y poemas
traducidos por Artur Lundkvist, Mónica Eidenfeldt y Lasse Sdderberg.
El profesor y poeta peruano César Toro Montalvo acaba de publicar el riguroso
estudio La cosmogonía del hombre contemporáneo. Introducción a Los círculos del infierno
de Justo Jorge Padrón (Editorial, Arte/Reda, Lima, Perú, 2001.


 POEMAS DEL POETA JUSTO JORGE PADRÓN.

Poema El Eros De La Muerte de Justo Jorge Padrón

Crueldad, quiero tu lengua, tu inteligencia oculta
de perversión feroz y a la deriva,
contaminada en las maquinaciones
del placer que enmudece, despertando
la insidia y el peligro de tu experiencia única.

Qué enjambre de caricias en el nudo
con el que aún reclamas la posesión suprema.
Seguir, merodear de forma subrepticia
hasta ir descubriendo este delirio
atroz que se enardece por entrar y expandirse
en el fuego del daño y el desmayo.

Impaciente deseo tu cuerpo cenagoso,
maduro como el vicio que a sí mismo corrompe
con su olor a azahares ultrajados,
a estrellas que en el vino se disuelven.
En él presiento el odio que palpita
en su voltaje oscuro de noche y de marea,
por alcanzar la sangre, cuando el beso
insaciable la busca y la aniquila.

Ah, sombría violencia fascinada,
que encuentras tu destino en la tensión mortal
con que dos cuerpos duros se engastan, se penetran
hasta la raíz misma de sus limos,
allí donde la furia es la pasión
y el miedo de no ser el fulgor de la muerte.


Poema En El Amanecer Te Desvaneces de Justo Jorge Padrón

En el amanecer te desvaneces.
Sólo queda tu sombra entre mis manos,
una presencia de aire, anhelo y sueño y risa
que disipa su incendio consumido.

Con desesperación busco tu cuerpo,
el fugaz testimonio, ese deleite
de toda tu fragancia derramada,
cautiva todavía por mi piel.

Relumbras por mis médulas como un latido unánime,
como una ciega música que habitara en mi oído,
con su calor, su vibración de fondo,
su presencia invisible en el silencio.

Cruzo de la pasión a la demencia
persiguiendo tu espectro, el espejismo
de una imagen que asciende por la escala nocturna,
llevándote desnuda entre sus brazos.

Poema La Sangre Irrefrenable de Justo Jorge Padrón

Avidez que descubro en mis pupilas
como fiera encerrada por un íntimo azar.
Atracción de aquel fuego, el espejismo
despliega sus arenas ante el mar del verano,
ante el vuelo de pájaros que anuncian
el diálogo furtivo de dos cuerpos.

Reino de la lascivia bajo palmas umbrosas,
ardiente brisa, música plena de los sentidos
empozada en el alma, respirada
con fruición por mis cinco salteadores dementes.
Cuántas luces se abrieron. Cuánto terso oleaje
en labios y caderas fugitivas.

Emergí de la espuma como un sol solitario.
Crucé dunas, oasis, olí sábanas tensas,
desperté los racimos más prietos y turgentes,
sentí las certidumbres que abrían estos dedos.
Allí la danza, abismo de dulzura,
y su vibrante vientre de atabal,
bebiéndose en desorden mi futuro
bajo el aire de un vértigo de estrellas.

Fui tirano y esclavo del gozo y el dolor,
de la dura nostalgia de los besos,
de la fugacidad depredadora
de cuanto vive y ama consumándose.
Desgarrado, escuché el pavor del capricho,
la impiedad que me niega o aquella en que amanezco.

Morí con convicción en tantas ocasiones
para resucitar con un vigor fragante,
y luego y luego y luego, después de tantos años,
sueño ante el mar rebelde del estío,
sueño en la juventud de un erguido deseo
y atiendo a la marea de las horas
viniendo y alejándose hacia el último páramo,
allá donde se apaga la sangre irrefrenable.


Poema Tu Latido Es El Mío de Justo Jorge Padrón

Y luché contra el sueño y la fatiga,
contra la ira sin fin y el desarraigo.
Escudriñé, escarbé sin asomo de duda,
entre las débiles pavesas ciegas
de mi memoria por hallar un año,
un solitario día, apenas un instante
en que pude decir: jamás te amé;
mas no encontré resquicio para mentirme a solas,
para afirmar siquiera la negación más leve.
Tu latido es el mío. Allí donde comienza
ese deseo intenso al que nombramos vida,
allí, resplandeciendo en los días distintos,
en la ardiente espesura de mi asombro,
con el sí, con el no del abismo o la suerte,
silenciosa me esperas como el árbol de fuego
que sostiene esa fruta lustral de la esperanza.
Mi mirada te invoca en el presente,
en el rumbo indeciso de cualquier lejanía
de ese mar que me canta y me seduce
con los ojos vehementes del relámpago.
Eres sed del edén que no percibo
y, en los acordes hondos de tu voz,
perenne permaneces, con la música
aterida del alma y la audaz primavera,
en todas las palabras de la sangre.

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